El portaaviones USS Gerald R. Ford, considerado la nave más avanzada y el portaaviones más grande del mundo, ingresó este martes al área de responsabilidad del Comando Sur de Estados Unidos (USSOUTHCOM), que abarca América Latina al sur de México, incluyendo el mar Caribe y las aguas frente a Venezuela.
Según un comunicado oficial de la Marina de EE. UU., el Grupo de Ataque Gerald R. Ford opera bajo órdenes directas del Departamento de Defensa, tras la ejecución de una directiva del presidente Donald Trump por parte del secretario de Guerra, Pete Hegseth, con el objetivo de intensificar la lucha contra las Organizaciones Criminales Transnacionales y el narcoterrorismo, en defensa de la seguridad nacional y hemisférica.
El portavoz principal del Pentágono, Sean Parnell, afirmó que la presencia reforzada de fuerzas estadounidenses en la región busca “detectar, monitorear e interrumpir las actividades ilícitas que amenazan la seguridad y prosperidad de Estados Unidos y del hemisferio occidental”. Agregó que el despliegue permitirá “mejorar las capacidades para interrumpir el narcotráfico y desmantelar organizaciones criminales transnacionales” dentro de una estrategia más agresiva en el Caribe y el Pacífico.
El grupo de ataque del portaaviones incluye más de 4.000 marineros y decenas de aeronaves tácticas. El Gerald R. Ford, primer buque de su clase, posee capacidad para operaciones simultáneas de lanzamiento y recuperación de aeronaves de ala fija, tanto de día como de noche.
Entre los recursos desplegados destacan nueve escuadrones de la Ala Aérea Embarcada Ocho, los destructores USS Bainbridge, USS Mahan y el buque de defensa aérea y antimisiles USS Winston S. Churchill, además de un submarino nuclear y aviones F-35. En total, el grupo de ataque cuenta con ocho buques de guerra y sistemas avanzados de combate y defensa.
La operación forma parte de la estrategia militar de Washington contra el narcotráfico internacional, que sitúa al portaaviones en aguas próximas a Venezuela, país que Estados Unidos considera bajo control del Cartel de los Soles, organización criminal señalada de operar con respaldo del régimen de Nicolás Maduro.
Desde el inicio de las operaciones, el Ejército de EE. UU. ha reportado la destrucción de 20 embarcaciones y un saldo de 75 personas muertas y una desaparecida en el Caribe y el Pacífico, en el marco de la nueva ofensiva antidrogas impulsada por la administración Trump. Washington ha calificado estas acciones como parte de un “conflicto armado directo” contra los carteles latinoamericanos, designados como organizaciones terroristas.
La escalada militar comenzó en agosto, con el despliegue de buques estadounidenses en el Caribe, lo que incrementó la tensión con Venezuela. Posteriormente, las operaciones se extendieron hacia el Pacífico, involucrando también a Colombia. Tanto el régimen de Nicolás Maduro como el del presidente colombiano Gustavo Petro —ambos señalados por Trump de mantener vínculos con el narcotráfico— han denunciado los ataques como “asesinatos y ejecuciones extrajudiciales”.
En respuesta, el Ministerio de Defensa venezolano anunció un “despliegue masivo” de medios terrestres, aéreos, navales, fluviales y misilísticos, junto a la milicia bolivariana y demás estructuras de defensa militar y civil. La televisión estatal VTV difundió imágenes y discursos de mandos militares en distintos estados del país, aunque los reportes sobre operaciones efectivas en el terreno son limitados.
El presidente Nicolás Maduro advirtió el lunes que Venezuela tiene “fuerza y poder para responder ante Estados Unidos”, y llamó a la movilización total del pueblo en caso de una agresión. “Si el imperialismo llegara a dar un golpe de mano y hacer daño, desde el mismo momento en que se decretara la orden de operaciones, habría movilización y combate de todo el pueblo de Venezuela”, declaró.
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