El pasado 4 de diciembre, Hugo Sánchez Ramírez finalizó su período de nueve años como superintendente de la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento (Superir), cargo al que accedió mediante el sistema de Alta Dirección Pública (ADP). Su gestión estuvo marcada por el impulso a los procesos de renegociación de deudas para personas naturales, mecanismo que permitió a miles de deudores reestructurar sus obligaciones bajo criterios establecidos por la institución.
Renegociaciones de deudas se disparan 146%
Según datos del Observatorio Estadístico de la Superir, entre el 1 de enero y el 27 de noviembre de este año, 4.180 personas solicitaron la renegociación de sus deudas bancarias y comerciales, lo que representa un incremento del 146% respecto del mismo período del año anterior.
El informe también revela que en 2024, 4.235 personas fueron declaradas en quiebra debido a su situación financiera. En 2025, hasta noviembre, la cifra de personas en proceso de liquidación ascendió a 6.223, equivalente a un aumento del 47%.
La liquidadora Valeria Cañas atribuye estas cifras al impacto de la inflación en los hogares chilenos: “Es una clara muestra de cómo afecta la inflación a la economía familiar. Lo positivo es que, pese a ello, los deudores buscan cumplir con sus obligaciones mediante estos procedimientos”, señaló.
Por su parte, Ricardo Ibáñez, socio fundador de Defensa Deudores, destacó la importancia de los procesos concursales: “Más que una renegociación administrativa, suele ser más conveniente una renegociación extrajudicial con el acreedor. La presencia de un abogado permite prever escenarios y adoptar un enfoque estratégico”, afirmó.
Cómo funciona la renegociación de deudas
La renegociación es un procedimiento administrativo en el que el deudor propone a sus acreedores un nuevo plan de pago. Para acceder, la ley exige cumplir cuatro requisitos:
- Tener dos o más deudas.
- Que el total adeudado supere las 80 UF.
- Que hayan pasado más de 90 días desde el vencimiento de las obligaciones.
- No estar involucrado en juicios judiciales pendientes.
Empresas: menos reorganizaciones y más quiebras
A diferencia de las personas naturales, las cifras de insolvencia empresarial muestran un comportamiento mixto.
Entre el 1 de enero y el 27 de noviembre de 2025, solo 40 empresas solicitaron su reorganización, mientras que 630 fueron declaradas en quiebra, lo que implica:
- 30% menos solicitudes de reorganización.
- 8% más quiebras que en el mismo período del año anterior.
La distribución territorial de las quiebras muestra una fuerte concentración en la Región Metropolitana (346 casos), seguida por:
- Biobío: 50
- Valparaíso: 47
- Los Lagos: 32
- La Araucanía: 31
Por sectores, destacan:
- Construcción: 112 empresas quebradas
- Comercio mayorista y minorista: 178
Expertos explican el fenómeno
El abogado Luis Felipe Castañeda, socio de Castañeda y Pino, atribuye las cifras a un año marcado por incertidumbre: “Ha sido un año complejo, con una administración desprolija y la inminencia del cambio de gobierno. Las personas naturales han aumentado sus procesos por la urgencia de terminar juicios y morosidades”, indicó.
En contraste, las empresas han mostrado mayor estabilidad: “Tienen más capacidad para soportar crisis y apuestan a un repunte económico con el cambio de gobierno”, añadió.
El socio de Carey, Ricardo Reveco, coincide en que las expectativas económicas han influido: “Ha habido un descenso en las reorganizaciones, probablemente por expectativas de mejora y por decisiones de la banca de resolver insolvencias fuera de tribunales”, explicó.
Finalmente, Ernesto Solís, senior partner de FixPartners Consulting, proyecta un escenario más favorable: “En 2025 observamos menos reorganizaciones y menores montos de deuda, lo que sugiere mejores condiciones macroeconómicas. En 2026 veremos menos reestructuraciones judiciales, aunque las renegociaciones privadas seguirán siendo frecuentes”, concluyó.
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