Al final, “identificar nuestras diferencias y puntos de desacuerdo es infinitamente más simple que alcanzar puntos de consenso”, según Claudia Sarmiento.

Pero hay que hacer el esfuerzo por lograrlo. Porque al final, “aquellos que se marginan en aras de mantener su coherencia, posiblemente devengan en una voz que a la postre termina por volverse prescindible”.

Perderán su capacidad de influir y sus opciones de aspirar realmente al poder, apunta Sarmiento.

Por eso, según ella, “los próximos meses serán determinantes para el debate institucional y político, pero en último término, serán también una prueba de madurez para nuestra clase política y su capacidad de entregar respuestas sostenibles”. Un desafío que, a la luz de las cifras, debería asumir.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera por Juan Paulo Iglesias

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