Fue un año donde según algunos despertamos de cierto sonambulismo. Y no sólo eso, fue también en el que lo que creíamos olvidado volvió a reaparecer. Regresó la guerra a Europa, por ejemplo, como escribía Daniel Matamala en su columna del domingo pasado sobre Volodimir Zelenski y “el conflicto volvió real lo que muchos consideraban impensable en nuestro mundo globalizado”.

En Ucrania se juega no solo el equilibrio de poder mundial –apoyar a su país, dijo Zelenski la semana pasada en Estados Unidos, es una inversión en seguridad global y democracia- sino también, como agrega Matamala, “el sufrimiento de millones de personas” para las cuales el frío del invierno boreal volvió a ser una amenaza como no lo era quizá desde la segunda guerra mundial.

Es el pasado que vuelve.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera por Juan Paulo Iglesias

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