Imposible soslayar los efectos que generan los últimos acontecimientos nacionales. Pesadillas, miedos, desesperanzas… lo cierto es que la realidad ha superado todo lo imaginable. Con quien uno hable, coinciden en lo mismo: “una vergüenza lo que estamos viendo… na´que ver lo que están planteando… eso no es Chile… están locos…”.

Un presidente “desguañangado” -incluso cuando nos representa en el extranjero-, ministros de poco fuste, embajadoras desgreñadas, de jeans y zapatillas. Todo es vergonzoso… “el chileno no ha sido nunca así de chabacano”.

Sumado a una Comisión Constituyente integrada en su mayoría por indigenistas, iletrados y resentidos, intentando refundar el ordenamiento institucional, ignorando 200 años de vida republicana, para instalar un sistema político que no se condice con la historia y el carácter nacional… es una soberbia ilimitada.

Además, no faltan los cándidos sosteniendo que: “son los tiempos, es el globalismo, hay que asumirlo”.

Inaceptables conductas… imposibles de obviar a la hora de evaluar: quiénes somos y quienes hemos sido a lo largo de la historia, tiempo en el que hemos forjado una identidad y un carácter propio, que nos hacen un país diverso y una nación única… con pluralidad de religiones, razas, ideologías… ¡pero una sola nación!

Patrioteros, alegres y optimistas, impuntuales y pillines, solidarios y esforzados, amantes de lo nuestro… así somos los chilenos (estudio de la Facultad de Comunicaciones de la UDD).

Son variados los factores que nos distinguen: el mestizaje, las guerras, los inmigrantes, la influencia de la geografía, la pluralidad política, la homogeneidad idiomática, las costumbres, las tradiciones, los símbolos patrios y tantos otros aspectos arraigados en nuestro “ser nacional” … Todos ellos forman parte de una nación unitaria y consolidada… la chilena.

La historia así lo reconoce… Independencia, centenario y bicentenario: momentos políticos, sociales y económicos muy diferentes, pero que a través del tiempo han forjado un país que ha construido su libertad e identidad mediante una relación equilibrada entre… continuidad y cambio.

Es absurdo e inexplicable que, a estas alturas de nuestra vida republicana e institucional, un gobierno integrado por una “caterva de inexpertos” y una constituyente dominada por un “séquito de resentidos” pretendan “tirar todo por la borda” para instalar una irracional utopía.

Pero, como siempre, buscándole el lado positivo a la vida, esta “criolla y mestizada” pluma piensa que: es tan dantesco el espectáculo que están dando, tanto el gobierno como la constituyente, que el “rechazo” a su gestión y a la propuesta de una nueva constitución ya se está reflejando en el ánimo de la mayoría de los chilenos. (ver encuestas).

Luego es posible pensar que: como los mismos que quieren “cambiarlo todo” están cimentando su propia derrota… tal vez, no sean necesario políticos tradicionales, estrellas fugaces o figuras inventadas, para “rechazar” una propuesta institucional inviable.

Serán el “Pueblo Chileno”, el “Sentido Común” y el “Carácter Nacional” los grandes héroes de este histórico momento al impedir que una “parvada de apátridas”, hijos de la ignorancia y la soberbia, echen por tierra dos siglos de vida republicana.

por Cristián Labbé Galilea