Pero como no sólo de Convención vive el ser humano, esta fue también la semana de la cuenta pública. Nuestro State of the Unión criollo. Más de dos horas de discurso –entre los más largos de este siglo- que para algunos destacó por su tono y para otros por sus excesos poéticos. Pero más allá de ello, lo cierto es que el Presidente Boric, como alumno aplicado, se dedicó a leer los discursos de sus antecesores y a colocarse como parte del curso de la historia. E incluso, según algunos, a tomar distancia del debate constitucional, consciente quizá, como escribía Claudio Alvarado, que debe renunciar a ser el jefe de facto del Apruebo y adoptar la estatura propia de un jefe de estado, porque si no podría quedar en una incómoda posición el 4 de septiembre próximo.

Pero más allá de ello y volviendo al discurso del mandatario, para Cristián Valenzuela, más que cuenta fue un “cuento público” lo que escuchamos el 1 de junio. Porque, según el abogado cercano a José Antonio Kast, “el relato y la poesía no son suficientes, sino van acompañados de una buena dosis de realidad”. Pero lo que se vio el miércoles fue “una reiteración de las fantasías ideológicas de un mandatario que ha caído en desgracia y cuyo equipo de gobierno carece del liderazgo, capacidades y sentido de urgencia en resolver los problemas prioritarios del país”. Y frente a ello, agrega, “la ciudadanía lo seguirá castigando, porque los chilenos esperan que gobierne en prosa y no siga embaucándonos con su poesía”. Las urgencias mandan.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera Por Juan Paulo Iglesias

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