El asunto es que 1.097 días después, como apuntaba Cristián Valenzuela, pareciera que la realidad es otra. Los ritmos cambiaron y de la urgencia pasamos a la cámara lenta.

“Pasó la vieja”, según él.

De a poco, además, como escribe Pablo Ortúzar, “Boric ha ido progresivamente moviéndose hacia posiciones impensadas”.

Ahí está el discurso pro Carabineros o la reforma previsional que “mantiene la antes demonizada capitalización individual”, sin contar que por primera vez el gobierno reconoció que “hay terrorismo en la Araucanía”, apunta.

Nunca antes, según él, “Boric había estado tan solo”. Pero al final, es lo que pasa con el poder. Es el peso de la realidad. “Boric ha comenzado a pisotear casi todos los eslóganes bajo los cuales su trenza de poder se hizo fuerte”, dice Ortúzar, aunque en el camino pareciera que su popularidad comenzó a recuperarse.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera Por Juan Paulo Iglesias

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