El historial de lesiones que atormenta a Alexis Sánchez sumó un nuevo ítem en España. El sábado, el Niño Maravilla debió abandonar antes de tiempo el amistoso entre la Selección y Colombia. Ayer, se conoció el diagnóstico:  luxación de tendones peroneos de tobillo izquierdo con compromiso retináculo. Hoy, para mayor abundamiento, Reinaldo Rueda se refirió a la condición clínica del atacante del Inter de Milán y aumentó las dudas. “Podríamos perder a Alexis por dos o tres meses”, explicó.

Incluso, es posible que tenga que ser operado en Italia.

Otra vez, como ha sido una constante en los últimos dos años, el tocopillano sufre. Nunca antes en su carrera el delantero, que ya cruzó el umbral de las tres décadas de vida, había sufrido tanto a causa de su físico, una condición que siempre le permitió destacar, como en los últimos dos años. Una maldición que coincidió con su salida del Arsenal para recalar en el Manchester United y que hoy, cuando salió de los Diablos Rojos para reencantarse, vuelve a atribularlo.

Hay que remontarse al 29 de noviembre de 2018 para encontrar el inicio del ciclo maldito. Un desgarro en los músculos isquiotibiales de la pierna derecha provocaba su primera gran ausencia: un mes y dos días sin poder defender al equipo de Old Trafford, que lo había reclutado como su principal figura, con el sueldo más alto de la Premier Legue y con la emblemática camiseta 7, que antes usaron George Best, David Beckham y Cristiano Ronaldo, como muestra de confianza. Se perdió ocho partidos.

Año horrible

El inicio de 2019 fue un presagio del año que más complicaciones le generaría en su vida futbolística: 13 días de ausencia por otra lesión muscular, producida esta vez en el partido ante el Reading. Había vuelto a la titularidad después de 58 días y, después de mostrar que sus condiciones estaban intactas, con una asistencia para Romelu Lukaku, actual compañero suyo en el Inter, tuvo que abandonar la cancha en los 65′.

En abril se registró la lesión que más tiempo lo tuvo fuera del campo: 43 días. Fue una  distensión de ligamento medial de la rodilla derecha, que abrió la disyuntiva respecto de su participación en la Copa América, torneo que, finalmente, pudo disputar. Para colmo, en mayo, sufrió una extraña complicación: Mientras se sometía a tratamiento con máquinas especiales que aceleraban el proceso de curación, se hirió el tobillo con una superficie filosa de las mismas máquinas.

Finalmente, pudo jugar la cita en Brasil, pero el torneo continental, que pareció haberle devuelto la alegría y la motivación para rendir en su mejor nivel, terminó transformándose en otra triste marca para su condición física. En la definición por el tercer puesto, frente a Argentina, Sánchez alcanzó a estar en la cancha por apenas quince minutos. Se tomó los isquiotibiales izquierdos y cayó al suelo, señal inequívoca de que, otra vez, tendría que someterse a terapia.

/Eduardo Méndez Garín