Y si de prosperidad se trata, el dilema del Presidente para recuperar, aunque sea algo de ese bienestar perdido, no es menor, según Carlos Correa, más aún con “una coalición que sigue apostando por el todo, como si nada hubiera pasado el 4 de septiembre” -y donde algunos parece que siguen peleando contra molinos concertacionistas.

Porque, apunta, el único camino posible es “resolver los problemas concretos de delincuencia y crecimiento económico” y mejorar “la gestión del Estado”.

Y en el camino se puede ganar los abucheos de su sector.

Al final, “hacer lo lógico para ser respetado lo alejará de su coalición” y lo terminará dejando, según Correa, “como el general garcíamarquino, solo en su laberinto”.

Pero, dirán algunos, son los costos de gobernar.

/Por Juan Paulo Iglesias, Boletín semanal de Opinión de La Tercera

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