Como esos puzles infinitos, pareciera que hay piezas que no queda del todo claro dónde ponerlas –pregúntenle a los diputados del PDG o de la DC que dividieron sus apoyos.

Es lo que pasa al final en los tiempos inciertos o “tiempos duros”, como los describe Ernesto Ottone.

Unos donde se necesita menos doctrinarismo y más flexibilidad. “Salir de la actual situación requiere un cambio de orientación”, apunta, hay que “ver los hechos de manera descarnada y llamar derrota política a la derrota política”.

Para Ottone, “la cantinela ideologista”, es “mejor dejársela a los juglares políticos que pueden cantarle al poder, pero no ejercerlo”. Si la naturaleza del romanticismo es la incertidumbre, como decía Oscar Wilde, por acá nos falta algo más de realismo.

Por Juan Paulo Iglesia. Boletín semanal de Opinión de La Tercera .

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