“El señor Solís dijo que daba chance hasta el 20 de diciembre, que si no se salían de las minas, él no respondía”. Así lo manifestó Mariluz Bodrego, habitante de Tumeremo y quien se dedica a la venta informal en las minas. Para ella, la orden del comandante del Fuerte Tarabay, Ernesto Solís, es una amenaza de masacre, como las tantas que ocurren al sur de Bolívar.

Mientras en Ikabarú, municipio Gran Sabana, se conoció de la matanza de ocho mineros, en el municipio Sifontes continúan los asesinatos y desapariciones atribuidas a Solís. Al Ejército también lo acusan de violaciones hacia mujeres, de robar en casas, entre otros tantos delitos.

Las denuncias han sido reiteradas en los últimos meses. En Tumeremo se hizo este martes una protesta para exigir una vez más la salida de Solís, a propósito de la presencia de una comisión nacional del Ministerio Público, la cual estaría investigando las denuncias en contra del comandante del Fuerte Tarabay.

En Tumeremo protestaron para exigir la salida del comandante Ernesto Solís del Fuerte Tarabay | Fotos William Urdaneta

“Ellos (Ejército) me mataron a mi único hijo”, aseguró mientras lloraba desconsoladamente Emma López.

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