“Hoy solo tengo una habitación reservada y hasta la quincena de enero esto no se mueve. No creo que aguantemos mucho tiempo así. Solo espero que tanto sacrificio tengo recompensa”, dice la dueña de un pequeño hotel, de 20 habitaciones, ubicado apenas a dos cuadras de Plaza Baquedano.

El lugar parece estar cerrado. Sus murallas están repletas de rayados y una reja negra protege la entrada. Si no fuera por dos mujeres brasileñas que ingresan -las únicas huéspedes-, parecería un hotel fantasma.

Este testimonio se repite al conversar con otros pequeños y medianos empresarios del rubro hotelero del sector. Cuentan que debido a las actividades que estaban programadas para noviembre, como la COP25 y la Apec, tenían sus reservas al 100%, pero debido a la cancelación concluyeron el mes con apenas el 10% de la ocupación. “La gente cree que estamos cerrados, necesitamos visibilidad y que la municipalidad repare el mobiliario público para que el lugar vuelva a ser atractivo”, dice otra hotelera del sector, que pide resguardar su nombre.

Por el eje Alameda, y sobre todo en los alrededores de la Plaza Baquedano, conocida como la “zona cero”, gran parte del comercio ha sufrido saqueos e incendios. Y los hoteles no han sido la excepción. El Principado de Asturias fue atacado a fines de octubre y hoy sigue cerrado.

Hotel San Francisco

“Todos los que estamos en el eje de Alameda fuimos testigos de la violencia, los saqueos, las barricadas y los enfrentamientos con Carabineros que consistían en mucho gas lacrimógeno”, asegura Felipe Gajardo, gerente general del Hotel San Francisco de Santiago.

Según dice, este hecho llevó a que cerraran las puertas del recinto. Así el hotel se mantuvo sin actividad desde el 24 de octubre hasta el 23 de noviembre.

Esto significó una crisis económica para la empresa, la cual despidió al 30% de sus trabajadores, de todas las áreas del hotel.

Según Garrido, los tres últimos meses del año es cuando tienen mayores ventas y utilidades, por las actividades corporativas y por la realización de eventos. “Teníamos proyectado sobre el 85% de ocupación entre octubre y diciembre, y enfrentamos un noviembre en cero porque teníamos el hotel cerrado, la primera semana que abrimos tuvimos 6% y hoy estamos en un rango cercano al 40% de ocupación”.

En la industria enfatizan que mientras no se reconstruya el centro de la capital, será difícil que se normalice la ocupación. Alejandro Hughes, vicepresidente del directorio de Hoteleros de Chile, dice que “lo que más afecta es la disminución de extranjeros, ya que ellos son los que vienen a hacer turismo a Santiago Centro y hoy no quieren ir. Ha habido una baja importante”.

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