No hay mejor evidencia de la normalización de la violencia contra la policía que produjo el estallido social de octubre de 2019 que la popularidad que tuvo —y en muchos ambientes sigue teniendo— el perro Negro Matapacos. Ese símbolo de las marchas, que hizo gozar y celebrar a muchos manifestantes, en realidad constituye una preocupante normalización de la violencia contra la policía. Ahora que el país ha sido nuevamente golpeado con el asesinato de un carabinero, es momento de desterrar de una buena vez ese ejemplo de discurso de odio y violencia que representa el perro Negro Matapacos.

En las semanas y meses posteriores al estallido, los medios chilenos, y la televisión en particular, ensalzaron la imagen del perro Negro Matapacos de una forma que directamente contribuyó a normalizar la violencia contra la policía. Hubo varios reportajes televisivos que mostraron como algo lúdico la imagen de ese perro que se hizo famoso por atacar a carabineros en manifestaciones varios años antes. Ninguno de los directores de prensa de la época ni los vociferantes periodistas que decían defender los derechos humanos repararon en el hecho de que el nombre de ese perro legitimaba y normalizaba la violencia contra Carabineros. De hecho, al reproducir la actitud celebratoria de los manifestantes hacia ese símbolo de violencia, los medios de comunicación se convirtieron en cómplices activos de ese intento por normalizar y celebrar la violencia contra Carabineros.

El 5 de noviembre de 2019, Chilevisión presentó un reportaje que se refería de forma lúdica a la fama que había adquirido la figura del can: “En medio del caos, también ha habido espacio para el entusiasmo y la alegría. Entre los memes y los creativos carteles, también han surgido iconos del movimiento social chileno […] entre ellos, uno de los más queridos por quienes han sido parte de las protestas es el conocido perro Negro Matapacos”.

El reportaje de Chilevisión, sin siquiera hacer referencia a que ese ofensivo nombre era inaceptable y constituía un ejemplo de discurso de odio, indicaba que “también existe un mural en la Escuela de Periodismo en la Usach, que fue pintado por integrantes de 12 Brillos (del Museo a Cielo Abierto), en el que el animal aparece como símbolo de lucha”. La referencia está acompañada de una foto del mural. Aparentemente, nadie entre las autoridades de la Universidad de Santiago de Chile consideró inaceptable normalizar ese símbolo de la normalización de la violencia contra Carabineros.

Chilevisión no fue el único medio que consideró importante resaltar ese símbolo de normalización de la violencia contra la policía. El Canal 13 también publicó una nota el 18 de octubre de 2021 titulada «Instalan al perro símbolo de las manifestaciones en el lugar de la estatua del general Baquedano«. Televisión Nacional hizo lo propio al informar sobre el Perro Negro Matapacos desde una perspectiva lúdica el 19 de noviembre de 2019. Ninguno de esos reportajes reparó en que el nombre del animal era un llamado a normalizar e idealizar la violencia contra Carabineros.

Otros medios también se sumaron al lúdico tratamiento de la imagen de un perro cuyo nombre era sinónimo de violencia contra la policía. El 17 de enero de 2020, Radio Concierto publicó una nota informando que la estatua del Perro Matapacos había sido destruida. Entre las múltiples notas que The Clinic publicó sobre el Perro Negro Matapacos, destaca esta titulada «Video emocionante: Perro «Matapacos» también está presente en Estocolmo» del 8 de noviembre de 2019. Los ejemplos suman y siguen.

Para entender por qué la celebración del perro Negro Matapacos era y sigue siendo tan inaceptable, pensemos en qué reacción generaría que algunos tomaran como su mascota virtual al perro “Viola Mujeres”, “Mata Homosexuales” o “Elimina Mapuches”. Normalizar la violencia, aunque sea en el nombre de una mascota, es inaceptable. Aquellos que marcharon celebrando la imagen del perro cuyo nombre normaliza la violencia contra carabineros y los que celebraron la ocurrencia en sus redes sociales debieran ahora sentirse avergonzados por haber contribuido a ello.

Los medios que dieron un tratamiento lúdico a ese símbolo incuestionablemente claro de discurso de odio debieran también hacer su propio mea culpa. Hoy, la democracia y las instituciones lloran un nuevo asesinato de un funcionario público de Carabineros —de un esposo, padre de familia y chileno con los mismos derechos de todos nosotros. Aquellos que contribuyeron a convertir al perro Negro Matapacos en un símbolo de las protestas sociales y en una bandera de lucha de su supuesta defensa de los derechos de todos y todas debieran reflexionar sobre la responsabilidad que les cabe en los crecientes actos de violencia contra carabineros que hemos visto en Chile en los últimos meses. Porque el perro Negro Matapacos es un símbolo de violencia contra las policías, es hora de que los medios y las personas de bien dejen de tratarlo con una anécdota lúdica y denuncien a los que todavía ensalzan el discurso de odio en nuestro país.

Por Patricio Navia, sociólogo, analista político y profesor de la UDP, para El Líbero

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