Entre el atronador debut de Frozen II el pasado 22 de noviembre y el estreno de Toy Story 4, en junio de 2019, los dos estudios de animación de Disney han recaudado 1.800 millones de dólares, a mucha distancia de su más inmediato perseguidor, Universal. Disney+, su nueva plataforma de streaming logró superar los 10 millones de suscriptores a las primeras de cambio, y sus títulos, abonados al tradicional letargo de los dinosaurios del parqué neoyorquino, han experimentado un boom del 12% en las últimas cinco semanas. Disney vive días de euforia.

El principal responsable del éxtasis es Bob Iger, el hombre que ha llevado al imperio del ratón Mickey a cotas que ni siquiera él podía prever cuando asumió el mando hace 14 años. En esa década y media de mandato, Disney se ha quedado con Pixar, Marvel, LucasFilm y una gran parte de 21st Century Fox, en un acuerdo descomunal de 71.000 millones que cerró el año pasado. Además, bajo su mandato se han expandido los parques temáticos con la apertura de Hong Kong y Shanghai.

Ahora, más que nunca, están recogiendo los frutos de toda esa estrategia de manera muy palpable. En taquilla, Disney ha hecho trizas su propio récord en un solo año, que fijó en 7.610 millones de dólares recaudados en 2016, la mejor marca de todos los tiempos para un solo estudio. Esta vez le han sobrado cinco meses para pulverizarlo.

En gran parte la culpa la ha tenido el gran final de la saga Marvel con Vengadores: Endgame, destronando a Avatar del primer puesto de las más taquilleras de la historia con más de 2.700 millones ingresados. A esa cuenta ha logrado añadir otras cuatro películas que han superado la marca de los 1.000 millones de dólares en 2019, AladdinCaptain MarvelToy Story 4 y The Lion King, que de momento es la segunda de la lista a nivel global con 1.656 millones de dólares recaudados.

Si nada se tuerce, otros dos filmes más de la marca entrarán en ese selecto club antes de que termine el año. Frozen II está arrasando desde su estreno el pasado 22 de noviembre y ya lleva 763 millones acumulados en la cuenta global. Si no lo logra, es de prever que El ascenso de Skywalker, el cierre de la tercera trilogía de Star Wars, ayude a compensar la diferencia.

Tiene todos los ingredientes necesarios para hacerle sombra a Vengadores: Endgame y destrozar récords a tutiplén cuando se estrene el 20 de diciembre. Es el final de una era que comenzó en 1977 con La guerra de las galaxias, está dirigida por J.J. Abrams e incluye las últimas escenas de la princesa Leia -interpretada por Carrie Fisher-, entre otros alicientes para los adeptos a la franquicia.

«El dominio global de Disney es un reflejo de lo que pasa cuando tienes algunas de las grandes marcas del cine», apunta Paul Dergarabedian, analista de Comscor, a la cadena CNN. «Por no mencionar el poder del marketing para llevar ese contenido a las mentes de cada potencial espectador alrededor del mundo de una manera consistente».

A todo ese poderío habrá que sumarle la paulatina incorporación de franquicias como AvatarX-Men y el inmenso catálogo de Fox que ya ha empezado a asomar la cabeza por Disney+, la gran apuesta de Iger y los suyos.

A POR LOS 50 MILLONES DE SUSCRIPTORES

De momento, los más de 10 millones de abonados -según un estudio del portal InMyArea.com, la aplicación de la plataforma se ha descargado ya más de 15 millones de veces- podrán disfrutar de la colección completa de Los Simpsons, sus 671 episodios emitidos hasta la fecha. También de Star Wars, el principal atractivo del servicio gracias a The Mandalorian, una serie escrita y producida por Jon Favreau que lleva semanas siendo tema de conversación recurrente en Estados Unidos.

Es la guinda a un pastel que comenzó a cocinarse hace un año con el lanzamiento de ESPN+ y que se alzó con su primer millón de suscriptores seis meses después. Para febrero de este año, ya habían duplicado esa cifra y ahora discurren por los 3,5 millones de abonados, de acuerdo al propio Iger.

A eso hay que sumarle los 29 millones de espectadores que ya pagan por Hulu, la otra plataforma de Disney que controla en su totalidad tras su acuerdo con Fox y Comcast, sus antiguos socios en la operación. Con un precio de 12,99 dólares -lo mismo que cuesta el servicio más popular de Netflix- por las tres plataformas, la marca de los primeros 50 millones de suscriptores no debería tardar en caer.

A día de hoy son el servicio de moda en EEUU y el estudio de InMyArea.com da cuenta de ello. De los encuestados, el 63% dijo estar al tanto de la existencia de la plataforma frente al 34% de Apple TV+, el otro servicio de streaming que vio la luz en noviembre. Además, un 24% aseguró estar dispuesto a cancelar otros servicios de pago para tener Disney+, señal de la mella que han logrado hacer en el mercado del streaming en menos de un mes. El año no ha podido ser mejor.

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