Este domingo se denunció que la familia Piñera Morel podría tener relación con el proyecto de una segunda minera en el Norte del país: El Proyecto Imán.

Además de las conexiones del Presidente Sebastián Piñera con la Minera Dominga, Ciper informó que los parientes del mandatario habrían estado involucrados con la compra de la minera de hierro y escandio. “Si Dominga fue el primer paso, Imán fue el segundo”, planteó el medio.

El Proyecto Imán consiste en 14 concesiones mineras -que juntas contemplan más de 11.200 hectáreas-ubicadas a 10 kilómetros al sur de Vallenar, las que fueron vendidas por 13 millones de dólares.

Al momento de la venta de las concesiones y durante el primer mandato del Presidente Piñera, el entonces dueño del proyecto, Arnaldo del Campo, fue nombrado como su representante en el directorio de la estatal Empresa Nacional de Minería (Enami) por el mismo mandatario.

En 2010, el Proyecto Imán fue vendido a un fondo de inversión involucrado al Fondo de Inversión Privado (FIP) Mediterráneo, en el que participaba la familia Piñera Morel y su socio Carlos Délano.

La familia de Piñera y Délano se encuentran siendo investigados por su relación con la venta de la Minera Dominga a través de un paraíso fiscal en las Islas Virgenes.

“El Presidente no participa desde 2009, hace 12 años, en la gestión o administración de ninguna empresa o negocio, lo que incluye a Mediterráneo FIP. Respecto de este último, no participa en su propiedad y nunca ha participado en su administración”, afirmaron desde el gobierno.

Nicolás Noguera, ejecutivo de la familia Piñera Morel, respondió a la denuncia de Ciper, asegurando que “ni en la época de la inversión, ni cuando la prensa la difundió, ni actualmente, se consideró que existiese un conflicto de interés, ni tampoco legal, producto de quien era el vendedor de este conjunto de concesiones mineras en etapas tempranas de exploración”.

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