Ascanio Cavallo agrega otro punto, porque según él, con el episodio del quinto retiro “sabemos algo más acerca de octubre de 2019”. Lo que se devastó entonces, dice, “no fueron sólo las plazas de las ciudades, sino también algo más sutil, más invisible, la idea de representación con que los parlamentarios quedaron después de esa fecha”. Nada de equilibrar el estado del país con las demandas de los electores. Hoy lo único que importa es esto último. Y lo del parlamentarismo de facto, del desorden de los partidos, “no era torpeza de Piñera” como creían algunos en el Frente Amplio. “La dinámica autodestructiva (no se ha detenido), mantiene su inercia, que ni siquiera la derecha –ahora en la situación más cómoda de ser la única oposición- logra controlar en sus filas”. Los momentos populistas son también desordenados.

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