No sólo porque, como dice el fundador de Cadem, Roberto Izikson, somos aparentemente el único país que transitó del voto voluntario al obligatorio –aunque por ahora sea solo para la ocasión- sino también porque mientras el mundo –o al menos buena parte de él- parece estar esperando el cierre del ciclo que estalló el 18 de octubre de 2019, por acá todo indica que el cierre tendrá que esperar –al menos, si nos guiamos por las encuestas conocidas antes de la veda.

Y porque como escribe Max Colodro, “contado el último voto y sea cual sea el resultado, a la mañana siguiente el país tendrá por delante un desafío mayúsculo: empezar a construir los caminos para tener algún día una Constitución que congregue y no divida a la mayoría de los chilenos”.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera Por Juan Paulo Iglesias

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