Al Gobierno del presidente Guillermo Lasso se le han juntado todos los males: en la Asamblea Nacional (Congreso) no puede tramitar las leyes que requiere con apremio para propiciar la creación de empleo y mejorar la recaudación tributaria; la violencia y las muertes en las calles no cesan, a pesar de que rige un estado de excepción y, este martes, los movimientos indígenas y sindicales protagonizan el primer paro nacional en contra del gobierno, en respuesta al aumento del precio de los combustibles, que el Ejecutivo congeló, el viernes pasado, pero tras ajustarlos hacia arriba.

Congelar el precio de los combustibles le valió críticas de los sectores liberales, que se oponen a los subsidios, porque significarán más impuesto; pero haberlo hecho después de aumentar el costo de las gasolinas y el diésel, provocó el enojo de los sindicatos, que se sintieron burlados. Los sectores sociales quieren que el precio regrese al que había el 12 de junio, esto es, 1,50 dólares el galón de diésel y 2,10 dólares el de las gasolinas y, allí, focalizarlos. A la fecha, el precio está en 1,90 dólars el diésel y 2,25, dólares el galón de gasolinas extra y ecopaís. Desde la Administración de Lenín Moreno, en Ecuador regía un sistema de bandas para fijar el precio de los carburantes, atado al precio internacional del petróleo.

El paro nacional se cumple, este martes, en la Costa, la Sierra y la Amazonía; en todo su territorio, según anticipó, la víspera, Leonidas Iza, presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), quien ha impulsado la medida de hecho, junto al Frente Unitario de Trabajadores (FUT) y la Unión Nacional de Educadores (UNE), a pesar de que, semanas atrás, mantuvieron reuniones con el presidente, en el palacio de Carondelet, sede del gobierno, en busca de consensos, al igual que el sector del transporte. El presidente del Frente Popular, Nelson Erazo, calificó de «garrotazo» al incremento del precio de los combustibles. El presidente Lasso ha dicho que no permitirá el cierre de vías porque está prohibido en la ley, y que pondrán orden con la fuerza pública, para «proteger a los ciudadanos libes y honestos». Pero en varias carreteras y ciudades se habían producido bloqueos, en las primeras horas de la medida.

Las fuerzas especiales y la policía nacional han sido desplegadas este martes en los alrededores del palacio presidencial en Quito con motiv del paro convocado
Las fuerzas especiales y la policía nacional han sido desplegadas este martes en los alrededores del palacio presidencial en Quito con motiv del paro convocado – AFP

Pierde respaldo

A solo cinco meses de haber llegado al poder, Guillermo Lasso está en una encrucijada, después de haber logrado una exitosa campaña de vacunación, que puso a Ecuador entre los países que mejor han gestionado la inoculación. Pero desde la masacre carcelaria en la que 119 presos fueron asesinados, nada parece salirle bien. A esto se sumó el hecho de que su nombre apareció en los ‘Pandora Papers’, asunto por el cual es investigado por una Comisión del Congreso a la que no ha concurrido, pese a haber declarado que irá cuando lo llamen, y también la Fiscalía General del Estado le abrió una investigación previa, por presunta defraudación tributaria. Su imagen se ha deteriorado. Lasso ha perdido más de 20 puntos en pocas semanas; hoy apenas supera el 50% cuando había rebasado el 70%. En paralelo, la gente ha pasado de mirar el futuro con optimismo, a tener dudas, cuando no temor, a lo que pueda venir.

Uno de los momentos más difíciles y que, políticamente, parece haber sido un punto de inflexión, fue cuando acusó al expresidente Rafael Correa, prófugo de la justicia; al exalcalde Jaime Nebot, líder del Partido Socialcristiano y su aliado durante la campaña, y al presidente de la Conaie, Leonidas Iza, de formar un «triunvirato de la conspiración». Observadores dicen que Lasso «quemó las naves», porque pierde los votos que necesita en la Asamblea, donde ya no cuenta con el respaldo de todos sectores parlamentarios de centroizquierda con quienes se alió para poner autoridades en la Legislatura; parte del bloque de Pachakutik, brazo político de la Conaie, está en su contra. Eso sí, tampoco todos los sectores respaldan el paro nacional de hoy. Richard Intriago, dirigente del Movimiento Nacional Campesino se desmarcó de la medida y buscan el diálogo con el gobierno; pidió a Leonidas Iza no aprovecharse de las movilizaciones.

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