Astronómicamente hablando, 2021 dejó sus “mejores cartas” para el final. Dos eclipses cerrarán la temporada espacial, y ambos eventos serán visibles en suelo nacional. El próximo viernes (19 de noviembre) los cielos de Chile serán testigo de un eclipse lunar parcial, mientras que el 4 de diciembre será el turno de un eclipse solar total.

El primero de ellos se vivirá este viernes en la madrugada y se prevé que tenga una duración de 3 horas, 28 minutos y 24 segundos, convirtiéndose en el eclipse lunar parcial más largo del siglo XXI y en 580 años, según establece el Observatorio Holcomb de la Universidad de Butler (Indiana).

El último eclipse lunar de la temporada 2021 será visible en cualquier parte de Chile (incluida Isla de Pascua) y alcanzará una cobertura total entre 97% y 98%. Se suma a otros eventos astronómicos ya registrados durante este año como conjunciones lunares y planetarias, lluvias de estrellas y meteoros, entre otros.

El espectáculo, conocido como Luna de sangre debido a su característico colo rojo, comienza a las 3 de la mañana con dos minutos (penumbra). A las 4.18 am, cuando la Luna entra en la umbra, alcanzará una visibilidad aún mayor o fase máxima (dentro de la umbra se considera el tiempo total del eclipse de 3 horas, 28 minutos y 24 segundos).

A las 6.02 am, el satélite natural estará casi totalmente eclipsado para Santiago, logrando su peak, cuando la Luna esté en el horizonte. Luego sale de la umbra a las 7.47 am y el eclipse se acaba totalmente a las 9.03 am.

Juan Carlos Beamin, astrónomo y coordinador científico del Centro de Comunicación de las Ciencias de la Universidad Autónoma, señala que científicamente, “en un eclipse se pueden estudiar las propiedades físicas del regolito lunar, frente a cambios muy bruscos de la temperatura, pues en cuestión de horas, la temperatura de las zonas expuestas a la luz solar puede cambiar bastante: más de 100°C. Es como sacar algo del horno y ponerlo en el refrigerador”.

Un eclipse es un evento que permite la posibilidad de que cualquier persona en cualquier lugar del planeta pueda observarlo, “sin la necesidad de algún implemento, solo a través de la observación directa. En este eclipse en especifico, basta con despertar muy temprano, pues el evento tendrá su mejor vista cerca del amanecer desde las 5am y hasta que se oculte la Luna”, añade Beamin.

Rodrigo Herrera, astrónomo de la Universidad de Concepción e investigador del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines Cata, explica que para la ciencia siempre es importante que el público general disfrute de estos eventos astronómicos, “porque recuerdan lo importante que es mirar el cielo, y todos esos tesoros que hay arriba y la labor científica de explorar el universo. En ese sentido, nos importa mucho que la gente disfrute de estos eventos”.

En dirección hacia el noroeste

Un fenómeno de estas características se produce cuando el Sol, la Tierra y la Luna están alineados en el espacio (en ese orden). Debido a la sombra que proyecta la Tierra, la que cae sobre la superficie de la Luna, se puede observar esta oscuridad en el satélite natural. Efectivamente, “es el eclipse parcial más largo, aunque cualquier eclipse total es mejor que uno parcial”, reconoce el astrónomo de la U. Autónoma.

Lo mismo considera Herrera. “Es el más largo del siglo XXI y en 580 años para un eclipse parcial de Luna. Éste cuenta con dos fases, cuando la Luna entra a la penumbra y cuando entra a la umbra. Cuando ingresa a esta última,tendrá una duración de 3 horas y 28 minutos, que es el punto máximo del eclipse. En total, entre que entra y sale de la penumbra, transita entre las 3 y 9 am”.

El eclipse coincidirá con Luna llena (plenilunio), y según explica Beamin, “se verá ligeramente mejor en la zona norte del país, pues la Luna estará un poco más alta al momento de máxima cobertura”. Para observarlo, la recomendación es buscar un lugar alto, ya que la Luna estará muy cerca del horizonte y casi ocultándose en el poniente.

Herrera concuerda. “Hay que mirar en dirección noroeste, mientras más al norte más fácil será verlo. Si uno quiere verlo en su peak, hay que mirar en esa dirección, pero justo arriba del horizonte”.

La principal condición para observar un eclipse como este es que no haya nubosidad, o bruma. “Obviamente esto limitaría lo que podemos ver, eso sumado a lo baja que estará la Luna al momento de su máxima cobertura. Cualquier nubosidad o bruma harían difícil disfrutar del color rojizo que ésta tomará”, establece Beamin.

Además de América, el eclipse será visible en el oeste de Europa, en el Océano Pacífico, Oceanía y Asia. Sus primeras etapas se producirán antes de la salida de la Luna en el este de Asia, Australia y Nueva Zelanda, mientras que los espectadores de Sudamérica y Europa Occidental verán la Luna ponerse antes de que el eclipse alcance su punto máximo.

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