Y quebrados parece que estamos. “Es la confianza, estúpido”, lo que escasea. Y como agrega Ortúzar, cuando eso sucede se transforma la lógica de la relación con la autoridad desde una lógica ciudadana a una transaccional”. Nada de convicciones, sólo negocio. Y eso fue lo que pasó con los retiros previsionales, dice: “Los representantes ofrecen plata a cambio de votos”. Alimentando de paso la inflación. Lo que queda ahora es tratar de reconstruir la confianza perdida. La constitución era una buena idea, pero “como proyecto de unidad nacional ya fracasó”, dice. ¿Cómo no va a ser razonable buscar otro camino constitucional que alcance el 80%?, apunta, para renovar nuestros votos republicanos. Sólo el 4 de septiembre sabremos finalmente qué responden los chilenos a esa pregunta.

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