A la hora de realizar los balances anuales y resúmenes de los hechos que marcaron 2021, la inflación seguramente estará presente como un invitado de piedra: se inmiscuyó en economía chilena y nunca más se fue. Esto quedó reflejado de manera evidente en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de octubre con un alza de 1,3% ubicándose sobre las expectativas del mercado que esperaban entre 0,8% y 1%. Con ello, la inflación acumula entre enero y octubre un alza de 5,8% y 6% en doce meses.

Hasta junio de este año, la situación de los precios estaba más o menos en línea con los patrones históricos, con un IPC mensual de 0,1% y una variación anual de 3,8%. Ya en julio hubo un salto importante con un registro de 0,8% mensual y de 4,5% anual. De allí en más siguió una tendencia alcista acelerada hasta el 6% anual de octubre. Con este dato, los expertos de inmediato comenzaron a ajustar sus expectativas para el año, situándolas entre 6,5% y 7,1%, por arriba de la última previsión que realizó el Banco Central en el Informe de Política Monetaria (IPoM) de septiembre de 5,7%.

En el análisis, los economistas han señalado que la mayor presión tiene origen tanto externo como interno, pero también ha estado afectado por productos volátiles, por lo que debería haber una cierta moderación hacia los próximos meses.

¿Pero cuánto de la inflación anual es interna y externa? ¿cómo afecta los precios externos en la demanda local y por ende en mayores presiones internas? De los 303 productos que integran la canasta de IPC, 223 son transables y, por ende, son susceptibles de ser comercializados internacionalmente. Por ejemplo, todos los bienes no perecibles entran en esta categoría. Corresponden al 54,14% de la canasta IPC. Mientras que los productos no transables, que son los que tienen origen interno y no son posibles de ser comercializados internacionalmente son 80 y representan el 45,86% de la canasta de IPC.

Jorge Hermann, director de Hermann Consultores y académico de la Universidad de Chile, explica que del total de la inflación anual de 6% en octubre, la incidencia de los bienes transables fue 3,8% y en los bienes no transables fue 2,2%, “es decir los transable explicaron el 63% del total”.

No obstante, el economista sostiene que las presiones internas están presentes y una forma de analizarlo es utilizar alguna métrica de inflación subyacente, que excluya a los bienes más volátiles. “El Banco Central calcula el IPC sin volátiles para identificar la tendencia inflacionaria a mediano plazo y tiene mayor relación con la brecha de actividad. La inflación anual del IPC sin volátiles fue 3,9% en octubre”. Este registro si bien es levemente menor al 4,2% de septiembre, desde julio se mantiene en niveles máximos desde 2016.

Una explicación de esta alza son los retiros de los fondos de pensiones y la extensión de Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) que han impulsado la demanda y el consumo. Tomás Flores, economista de LyD menciona que “en el último IPoM, el Banco Central señala que el 61% de la mayor inflación del año se explicaba por razones internas, esto es transferencias fiscales y retiros de AFP”, por ello los economistas, en su mayoría, han señalado que no es recomendable seguir realizando proyectos que permitan retiros de los fondos de pensiones, ya que presionará aún más la demanda.

Ese es el punto que Sergio Lehmann, economista jefe de Bci, quiere resaltar en su análisis y llama a poner el foco en “la composición hacia lo que viene, y allí sin duda el protagonismo lo toman los factores locales. Por eso la importancia de una respuesta muy activa de parte del Banco Central para controlar las presiones”.

¿Permanente o transitoria? Esa es otra pregunta que ronda entre los ciudadanos. Cuan persistente será este ciclo inflacionario y qué productos son los más afectados con las alzas de precios.

Lehmann sostiene que dentro de lo transitorio, hay factores asociado a los problemas en cadenas de suministro, presiones por el lado del precio del petróleo y elevados costos de transporte marítimo por limitaciones en capacidad, lo que impacta directamente en los precios locales. Un ejemplo de aquello es el precio de las bencinas que hoy se sitúa en máximos históricos y bordeando los $1.000 el litro.

Y entre las presiones más permanentes, Hermann sostiene que están los servicios indexados que se reajustan por la UF. Todos ellos están relacionados a la inercia inflacionaria. “El grupo de precios administrados e indexados a la UF están los arriendos, peaje, retiro de basura, gastos comunes, sectores regulados (luz, gas y agua), educación, servicio doméstico, servicios médicos y dentales, alimentos consumidos fuera del hogar, entre otros, que representan un 32% de la canasta total de consumo”, precisa.

Lehmann suma al análisis que los productos incorporan factores transitorios y permanentes. Dice que los costos de transporte más altos han impactado a todos los productos, pero han sido los bienes durables, como son equipamiento de hogar, vehículos, electrónica, los que se han visto más afectados por los problemas en cadenas de suministros, por lo que recogerían un efecto transitorio más relevante.

El economista explica que para los últimos registros cabe consignar que “hemos visto incrementos muy fuertes, por una sola vez, de precios de servicios que no habían sido medidos por el INE desde inicios de la pandemia, porque por razones sanitarias estaban muy restringidos. Me refiero en este caso a Pasaje Aéreo y Paquete Turístico con especial relevancia, que tuvieron en septiembre y octubre una incidencia muy alta en el registro inflacionario”.

Tarea compleja

El Banco Central comenzó su proceso de retiro del estímulo monetaria subiendo fuertemente la tasa de interés y que hoy se ubica en 2,75% y si bien continuará en esa senda, los economistas ven que será una tarea compleja controlar la inflación el próximo año. “En el 2022 será de estanflación en que convivirá el estancamiento económico con alta inflación. En el segundo semestre habrá una leve recesión con una inflación que se ubicará por sobre el 4% a fines de ese año”, asevera Hermann. Lehmann argumenta que “la inflación se irá reduciendo de forma más bien lenta, entendiendo que la alta liquidez aún presente en la economía se irá reduciendo gradualmente”, dice, añadiendo que “los componentes de oferta de carácter global están resultando más persistentes de lo previsto”.

Los expertos coinciden en que el ente rector deberá seguir acelerando el alza de tasas y por ello ven probable que la tasa de interés llegue a 5% a mediados del próximo año.

Impacto de la inflación en la pobreza

Un informe de Libertad y Desarrollo (LyD) realizó un análisis del impacto que está teniendo la inflación en el costo de la vida de los sectores más pobres. El documento toma los datos de la última encuesta Casen (Casen en Pandemia 2020) y busca ver qué hubiera pasado si los ingresos de los hogares se hubieran mantenido constantes y el costo de las necesidades básicas hubiera aumentado en torno a los niveles que hoy evidenciamos.

En el primer escenario, con una inflación de 6% como la que registra la economía en 12 meses, 281.756 personas caerían en la pobreza. Ahora si se considera las proyecciones para el año, que llegan hasta 7,1%, la cantidad de personas que se sumarían a la pobreza llegaría a 354.250.

En la conclusión de su análisis, LyD comenta que “mantener la estabilidad de la economía beneficia principalmente a las personas con menos recursos. Alzas en el costo de la vida generan grandes impactos en el presupuesto de las familias e impiden satisfacer las condiciones básicas necesarias para la alimentación y el abrigo”.

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