“Cuando presentamos acusaciones constitucionales a los intendentes por ejercer su labor mandatada por la ley —de resguardar la tranquilidad, el orden público, la integridad y los bienes de las personas— lo que estamos haciendo es dar una señal de que el orden público se va a debilitar y estamos amparando, de alguna manera, a aquellos delincuentes violentos que lo único que quieren es causar daño”.

Fueron las palabras del ministro del Interior, Gonzalo Blumel, tras visitar este sábado la iglesia de San Francisco de Borja, perteneciente a Carabineros y utilizada normalmente para velar a sus mártires. Luego de condenar los actos de violencia y diferenciarlos del movimiento social, el secretario de Estado hizo un llamado a la unidad.

“Necesitamos una sola voz contra la violencia, actuar unidos como país y terminar con esta disputa en torno al orden público. El orden público es una obligación de la democracia, del estado de derecho, y todos tenemos que apoyar (…) No podemos seguir haciendo del orden público una batalla permanente que solo favorece o ampara la actuación de los delincuentes violentos”, aseguró.

El ministro enfatizó en su mensaje que era necesario un “cambio de actitud” por parte de “todos quienes creen en la democracia” y “tienen la convicción de que la paz social depende fundamentalmente de defender el orden público”. También hizo un llamado a los parlamentarios a “avanzar rápido” en los proyectos que se discuten en el Congreso y que otorgan más herramientas a Carabineros, Fiscalía y el Poder Judicial.

Hasta el lugar acudió también el general director de Carabineros, Mario Rozas, quien aseguró que la institución se encuentra “muy golpeada” por el ataque incendiario al edificio. “Para nosotros, como institución, representa mucho”, afirmó. “Es delincuencia y vandalismo, son expresiones que hay que repudiar en conjunto como sociedad”, añadió.

Por su parte, el intendente de la Región Metropolitana, Felipe Guevara, llamó a detener la violencia. “Basta ya”, afirmó en el sitio, donde también se reunió con las autoridades de Gobierno y de la institución. “Lo que aquí ocurrió fue violencia pura y dura”, concluyó.

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