Y si de ofensas hablamos, ofensas han habido, como recuerda Max Colodro, para quien la centroizquierda parece sufrir de un “extraño síndrome de Estocolmo”. “Desde hace más de una década el PC y el Frente Amplio”, dice, “los ha tenido de rehenes, obligándolos a contemplar la demolición de su legado”. Y el problema ahí no es del Presidente Boric, sino “de aquellos que han estado dispuestos a someterse a todo lo que eso implica”.

Aunque si de síndrome de Estocolmo se trata, habría que decir que algunos parecen estar comenzando a liberarse, según Oscar Guillermo Garretón, al menos si se analiza su posición frente a la propuesta constitucional. “La obra de la Convención se ha hecho intolerable entre muchos de la cultura de centroizquierda”, dice.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera Por Juan Paulo Iglesias

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