¿Será eso de que somos el único animal que tropieza con la misma piedra?

O más bien, algo más evidente como ese parlamentarismo de facto que se ha ido tomando la política chilena.

Ya lo decía hace algunas semanas Carlos Correa: “El parlamentarismo de facto que se convirtió en parte del paisaje político de los últimos tiempos no dormirá al arrullo de las señales de cambio”. Y esta semana quedó claro que sigue muy despierto. Entramos a su segunda temporada.

El problema es que, tomando lo que apunta Brito, cuando vamos recién en los primeros capítulos, el personaje clave, que era “considerado garantía de seriedad y responsabilidad técnica”, recibió un duro golpe de La Moneda” y hoy nadie se atreve a apostar cuántos capítulos más seguirá.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera Por Juan Paulo Iglesias

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