–¿Has visto la encuesta de “Panel Ciudadano” (no sé lo que eso será) y de la Universidad del Desarrollo, uno de cuyos dueños es Joaquín Lavín?

–Claro que la he visto.

–¿Y no te alarma que Ninguno vaya a ser Presidente? Porque entre Jadue, Lavín y Ninguno, gana Ninguno con el 38,3 %, luego vienen Lavín con el 32,8 % y Jadue con el 28,9 %. Y frente a Paula Narváez y Lavín, Ninguno saca 56,5% y sale elegido en primera vuelta, contra 31,1 % de Lavín y 12,4% de Narváez. Y después, entre Jadue, Matthei y Ninguno, este último también gana con 41,8 % y  segundos en empate quedan Matthei con Jadue, con 29,1 % cada uno. Y luego entre Matthei, Narváez y Ninguno, este último gana de nuevo en primera vuelta, con el 59,8, luego Matthei con 27,5 % y Narváez con 12,2 %. Después, entre Sichel, Jadue y Ninguno, de nuevo gana éste con 46,1 %, después quedan Jadue con 29 % y Sichel con 24,9 %. Y finalmente, entre Narváez, Sichel y Ninguno, este último gana de nuevo en primera vuelta con el 57,8 %, seguido de Sichel con 26,3 % y Narváez con 15,9 %. Ninguno gana siempre.

–Nada de eso me alarma, al contrario, me tranquiliza, pues yo voy a votar por Ninguno.

–Pero si Ninguno no es nadie, no existe.

–Eso es lo que tú crees. Ninguno es mano dura, orden y libertad. ¿Te acuerdas de la primera vuelta de 2017, cuando Lavín y Longueira divulgaron ese video trucho en que decían que Piñera iba a ganar en primera vuelta? Bueno, con esa “campaña del terror” a su favor y todo, Piñera, sacó sólo 36 %.  Pero hubo entonces un candidato de derecha que sacó 8 % no vaticinado por ninguna encuesta y que  dobló a la candidata DC y, si no lo hubieran entonces también “ninguneado”, habría ganado también a los otros y pasado a segunda vuelta junto con Piñera. Fue la derecha, en definitiva, la que facilitó llegar a segunda vuelta a un izquierdista en 2017.

–Entonces debemos estar contentos de que Ninguno vaya a ser Presidente.

–Por supuesto, ponerle “Ninguno” es sólo otro truco de la derecha tránsfuga. Porque yo sé quién es Ninguno y votaré por él. Y la mayoría, que quiere vivir en un país tranquilo como el que legó Pinochet, también. Entonces sí que vendrán tiempos mejores. Piensa en Singapur, uno de los países más ricos del mundo, para que te des una idea.

/Hermógenes Pérez de Arce

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