En dos recientes ocasiones (Revista Ya, del 22-12-2020; y Reportajes, del 17-01-2021), “El Mercurio” ha citado afirmaciones de Daniel Jadue culpándome de que él haya abandonado su juvenil intención de ser sacerdote. Argumenta Jadue que el haberme visto en TV “defendiendo los crímenes de la dictadura” lo alejó de la Iglesia como institución, pese a su admiración por la Vicaría de la Solidaridad.

Al igual que Jadue, yo he frecuentado el Estadio Palestino de Av. Kennedy, y concurrido innumerables veces a alentar a Palestino en La Cisterna. Con Jadue hemos compartido charlas motivacionales al plantel de fútbol. Nunca Jadue me hizo personalmente esa acusación que repetidamente vocea por la prensa. Si aún profesaba o recordaba su credo cristiano, desperdició esas oportunidades de cumplir el mandamiento de Jesús: representarle al hermano su falta en privado, para que se enmiende. Y solo hacerla pública si no se convierte.

Habiendo abrazado el credo marxista, no consta que Jadue haya condenado los alevosos crímenes de la dictadura comunista. Sí consta que totalizan más de 100 millones de víctimas. Pero tan brutal evidencia no ha desafectado a Jadue del PC como institución.

Mi credo cristiano, y el interminable sufrimiento del pueblo palestino, que me llevó a propiciar la incorporación de Palestino al fútbol profesional, me enseñó a no causar a otros el dolor que no quiero para mí. Jamás he justificado crímenes violatorios de la dignidad humana, quienesquiera sean sus autores. Respeto a Jadue, y rezo para que se aposente en un credo coherente con su alegada vocación de servicio solidario.

Carta de Raúl Hasbun Zaror al diario El Mercuri

/gap