Una imagen de al menos 11 estudiantes encapuchados vaciando bencina en cerca de 15 botellas circuló esta tarde entre alumnos y ex alumnos del emblemático liceo. Directivos del colegio confirmaron que la fotografía se capturó dentro del establecimiento y la tesis que más fuerza ha tomado apunta a que en el grupo no existirían personas ajenas al recinto y que podría existir una coordinación con el Liceo de Aplicación, donde, al igual que el Instituto Nacional, un grupo de encapuchados incendió un bus del Transantiago.

Qué observar. Esta tarde se compartió entre alumnos y ex alumnos del Instituto Nacional una imagen de estudiantes armando bombas molotov, luego de una violenta jornada que sacudió este lunes al emblemático colegio.

  • La fotografía alcanza a mostrar a 11 alumnos, tres de ellos vestidos con overoles blancos, algunos portando guantes y todos encapuchados, vaciando bencina en cerca de 15 pequeñas botellas instaladas en una pequeña mesa. Uno de ellos aparece con un bidón en sus manos.
  • Directivos del colegio confirmaron que la fotografía se capturó dentro de Instituto Nacional y la tesis que más fuerza ha tomado apunta a que en el grupo que fabricaba bombas molotov no existirían personas ajenas al establecimiento.
  • La imagen se difundió la misma jornada en que decenas de encapuchados lanzaron bombas molotov dentro y afuera del establecimiento, lo en el exterior del recinto provocó por momentos el corte del tránsito por Alameda y el incendio de un bus del Transantiago.
  • Adentro se incendiaron dos salas del frontis del segundo piso del edificio, en las que se ubica la inspectoría. El lugar se quemó por completo.

La convocatoria. El incendio destruyó libros de clases y alcanzó a ser apagado antes de que se propagara a otra oficina, que estaba repleta de resmas de papel.

  • Las llamas salían por el frontis del establecimiento, mientras un carro lanza aguas de carabineros las intentaba apagar. Más tarde llegaron bomberos.
  • Poco antes los encapuchados entraban y salían del colegio, realizando las llamadas “salidas incendiarias”. Se trata de una estrategia combate callejero, por el cual el Ministerio Público abrió una investigación en el INBA, donde los alumnos salen de sus colegios, lanzan bombas molotov, cortan el tránsito y luego se devuelven a sus liceos.
  • La convocatoria de la protesta no pasó inadvertida entre los directivos del colegio: se trataba de una manifestación en protesta por otra movilización donde otros estudiantes fueron detenidos, y luego dejados en libertad.

Institucionalidad desbordada. El Centro de Alumnos depuso de inmediato el paro que han empujado en las últimas semanas, a partir de los severos déficit de infraestructura en el establecimiento, y condenó la violencia. “No tenemos esclarecidos los hechos, ni las razones ni los culpables del incendio”, dijo su presidente, Diego Jaque, a Chilevisión.

  • Jaque dijo que no está en conocimiento si los hechos fueron protagonizados por personas del liceo o externas, además de señalar que hubo una convocatoria a manifestarse durante esta jornada que fue realizada por un grupo autónomo.
  • En abril, cuando explotó la ola de violencia, el Centro de Alumnos había concordado un petitorio para presentar ante las autoridades. Entonces, el Centro de ex Alumnos apoyaba las demandas, a partir de otros factores que están en juego en la crisis, como los problemas en las becas Junaeb. En los 90, el establecimiento contaba con un porcentaje de vulnerabilidad de sus alumnos de entre el 13% y el 20%, pero hoy esa cifra llega a cerca del 83%, de acuerdo a algunas estimaciones.
  • El problema fue que los grupos más radicales se adelantaron al Centro de Alumnos e iniciaron acciones de violencia dentro del Instituto Nacional, lo que, para algunos, fue determinante en el endurecimiento de los dirigentes estudiantiles. “En general, es complejo para los dirigentes ser desbordados y en esas situaciones no tienen otra que girar el timón”, explica un consultado.

Factores en juego. Entre directivos del establecimiento estiman que sin la ayuda de apoderados no se explica el nivel de organización de los secundarios y que todo apunta a que la violencia en el IN está coordinada con las del Liceo de Aplicación, donde este lunes un grupo de encapuchados quemó en sus cercanías un bus con cerca de 20 personas adentro, que alcanzaron a arrancar.

  • Sobre el perfil de estos manifestantes, una autoridad del establecimiento señala: “En los overoles blancos y los alumnos más violentos se sugiere una mezcla de anarquismo y de familias que en algún momento pudieron estar vinculadas al Lautaro o el FPMR, pero los aparatos de inteligencia aún no logran dar con ellos debido a sus propios déficit”.
  • En el zócalo del Instituto Nacional existía, al menos hasta el año pasado, un gran mural de un encapuchado.

“Nuestro colegio ha sido abandonado a su suerte”. El Centro de ex Alumnos (CEAIN) emitió una declaración pública por la tarde. “Nuestro CEAIN rechaza categóricamente este tipo de conductas que involucran a alumnos de nuestra institución”, indica. Y emplazaron “a las autoridades a tomar las medidas correspondientes establecer, a la brevedad”. “Nuestro emblemático colegio ha sido abandonado a su suerte, como así otros colegios que han visto afectado su número de matrículas y calidad de enseñanza”, añade.

  • Más adelante hacen un llamado a las autoridades a formar una Mesa Ejecutiva para destrabar el conflicto, que se arrastra por años y que incluye sucesivos rectores internos, que han caído a partir del estallido social de 2019.
  • Hasta ahora no está claro del avance de conversaciones. Las protestas en el Instituto Nacional y otros liceos emblemáticos, como el INBA y el Liceo de Aplicación, entre muchos otros, se han prolongado durante casi un mes seguido.
  • Lo único claro es que la Municipalidad de Santiago ha dicho que se harán parte de las denuncias en contra de hechos de violencia y que La Moneda condenó los episodios de violencia, que apunta a un flanco sensible para el Ejecutivo, como es el control del orden público, clave para la gobernabilidad.

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