Algunos dirán que hay algo cortaziano en nuestra realidad.

Y no por eso de Rayuela, sino porque, como ese cuento del escritor argentino, parece que vivimos en el mundo boca arriba.

Para unos la realidad es la fantasía, y para otros la fantasía es la realidad. Adivine usted en cuál estamos.

Por ahora, no queda más que revisar los diagnósticos que intentan explicar el Nuevo, Nuevo Chile.

Y diagnósticos no han faltado. Para Pablo Ortúzar, por ejemplo, no sólo, entre sus conclusiones está que “la Convención no se parecía a Chile”, porque según él no siempre alguien que pertenece a un conjunto social es el mejor representante de los deseos e intereses de ese conjunto social, mientras que para Yanira Zuñiga concluir tras los resultados “la evicción de toda dimensión identitaria de la política no parece realista ni desable”.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera por Juan Paulo Iglesias

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