Cierto o no, el hecho para Carlos Correa es que todos tiene razones para “cambiar”.

Entre varios de los que apoyan el Aprobar para reformar –o “mejorar” como dijo la presidenta del PPD- “no faltan las ganas de cobrar de vuelta ninguneos varios desde la Convención, en especial del Senado”. Un asunto de “vendetta”.

Y, en la derecha, entre quienes promueven el Rechazar para reformar, en los hechos no tienen otra opción –pese, apunta Correa, a que la duda en tal convicción es razonable por su track record anterior.

Pero como es finalmente la realidad la que siempre se impone, en los hechos “la nueva constitución está fuera de las discusiones de las personas”. Y son las preocupaciones económicas y de seguridad las que finalmente pesarán más en el voto.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera por Juan Paulo Iglesias

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