Es el Chile dividido, ese que para Alfredo Jocelyn-Holt se dividirá aún más bajo la idea de la plurinacionalidad.

Un asunto de nosotros vs ellos, como decía Fernando Savater, porque “para que haya vocación nacional tiene que haber otra antinacional sobre la que la primera se calca”.

“No es descartable”, agrega Jocelyn-Holt, que “el plurinacionalismo opere como medio para generar competencias entre distintos nacionalismos”. Son las fuerzas centrípedas de la  nueva constitución, dirán algunos.

O como apunta Pamela Figueroa la necesaria “representación a grupos antes excluidos” o “subrepresentados”. Aunque también es cierto, agrega Figueroa, que aún falta fortalecer los incentivos a la cooperación y el consenso”. Y quizá ahí está la clave de todo.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera Por Juan Paulo Iglesias

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