Nunca es bueno apresurarse, o como dice Sylvia Eyzaguirre, sacar cuentas alegres.

A veces, “es fácil caer en la trampa del autoconvencimiento cuando los resultados coinciden con el propio punto de vista”.

Como decía Popper, apunta, no basta que las hipótesis sean plausibles, sino que para ver su robustez hay que intentar falsearlas.

Y a la luz de eso, “la oposición haría mal en engolosinarse con este rechazo al gobierno, porque es posible que este rechazo sea a la política, a la democracia representativa, y eso le pega a todos los partidos”.

Pero ello, no quita, agrega Eyzaguirre, que el triunfo del Rechazo ofrece un escenario inmejorable para redactar una nueva Constitución, porque el cansancio de la gente y las bajas expectativas le quita presión al nuevo proceso y puede permitir pensar el diseño del Estado de forma racional y menos apasionada.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera Por Juan Paulo Iglesias

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