La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) elevó este miércoles la previsión de crecimiento de la economía Chile al 12% para 2021 desde un pronóstico previo de 6,7% proyectado a mediados de año.

En el informe “Perspectivas Económicas de la OCDE”, la organización internacional previó también que la economía del país se desacelerará hacia el 2 % en 2023.

La OCDE explicó que este año el crecimiento económico se verá impulsado por un consumo privado pujante gracias al estímulo fiscal inyectado para hacer frente a la crisis de la pandemia, los tres retiros parciales de los fondos de pensiones aprobados por el Congreso y la relajación de las restricciones a la movilidad.

A ello se suman los altos precios del cobre y las medidas adoptadas para acelerar los proyectos de inversión privada, que impulsarán la inversión fija.

El organismo valoró que Chile implementó uno de los programas de vacunación contra el covid-19 más exitosos del mundo y que redujo considerablemente los casos y fallecimientos atribuibles a esta enfermedad, permitiendo una reapertura casi total de la economía.

La OCDE también alertó que el aumento de la demanda interna generó una aceleración de la inflación de los precios al consumo total y subyacente muy por encima del objetivo del Banco Central del 3 %, dado que el emisor estima que acabará el año en el 5,7 %.

“La depreciación del peso y el aumento de los precios de la energía han intensificado las presiones inflacionistas, y las expectativas de inflación han empezado a subir”, agregó la OCDE.

Moderación de crecimiento para 2022 y 2023

El organismo consideró que, a falta de reformas para aumentar la productividad, el crecimiento se ralentizará en 2022 y 2023, conforme se reduzca el apoyo fiscal, así como se acabe el ahorro y la liquidez acumulados por los retiros de fondos de pensiones, se endurezcan las condiciones financieras y la elevada incertidumbre deprima la inversión.

Como factores de incertidumbre, la OCDE mencionó el resultado del proceso constituyente que se lleva a cabo en el país y que se espera que concluya en 2022 con una propuesta de nueva Carta Magna, que será sometida a plebiscito.

A ello se sumaron las elecciones presidenciales y que el riesgo de que un ajuste más pronunciado de lo previsto en el sector de la construcción en China pueda reducir los precios del cobre y las exportaciones.

Además, la OCDE apuntó que si el Congreso aprueba un cuarto retiro extraordinario de los fondos de pensiones, si bien se reimpulsaría la demanda doméstica, se acentuaría el sobrecalentamiento de la economía, que es uno de los riesgos que aconseja evitar en el corto plazo.

Políticas para impulsar el crecimiento a largo plazo

Con el fin de fortalecer el crecimiento y la resiliencia de la economía, la OCDE recomendó a Chile llevar a cabo “un programa ambicioso de reformas”.

“El crecimiento a largo plazo se beneficiaría de la simplificación de procedimientos regulatorios complejos para exponer a las empresas a la competencia, la innovación y las herramientas digitales”, señaló el organismo.

También subrayó la necesidad de acometer una profunda reforma del sistema de pensiones para corregir prestaciones por jubilación, que calificó como “estructuralmente bajas”.

La política monetaria del Banco Central chileno, que situó el pasado octubre la tasa de interés oficial en 2,75 %, debe seguir aumentando, según la OCDE, hasta garantizar que la inflación vuelva a su objetivo.

En 2020, la pandemia hizo caer la economía chilena un 5,8 % -la peor caída en cuatro décadas-, pero el Banco Central aumentó en agosto su proyección de crecimiento del producto interior bruto (PIB) en 2021, estimando que oscilará entre el 10,5 % y 11,5 %.

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