Desde hace mucho que La Moneda no podía celebrar un triunfo político. Lo hizo el martes cuando el Senado rechazó la acusación constitucional contra el intendente de Santiago, Felipe Guevara, a quien se le acusaba de haber infringido el derecho a libre reunión debido a la estrategia de “copamiento” de Plaza Italia. La oposición –pese a tener mayoría en la Cámara Alta- no logró aunar respaldos para conseguir la destitución de la autoridad metropolitana. El rechazo del libelo era fundamental para La Moneda, ya fuertemente golpeada por la caída del ex ministro del Interior Andrés Chadwick: no sólo constituye un espaldarazo a las autoridades en el manejo del orden público sino que –además- fue un golpe anímico con miras a un marzo que se anuncia turbulento.

…Y un tropezón al empezar el año. Toda victoria enrostra a otro su derrota. El rechazo a la acusación constitucional de Guevara abrió una puerta a las recriminaciones en la oposición, ya fuertemente tensionada en su debate cada vez menos soterrado por la actitud frente a los hechos de violencia que se mantienen en el país. La presión pública de los grupos de izquierda –en todo caso- aún neutraliza el accionar de los personeros de oposición y los senadores de ese sector que no estaban convencidos del mérito del libelo en contra del intendente de Santiago optaron por no asistir a la sesión especial en que se votó la acusación constitucional. La excepción fueron los senadores DC Jorge Pizarro y Carolina Goic que marcaron presencia en el hemiciclo y se abstuvieron. Destacable.

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