En el marco de su cuenta pública 2022, el fiscal nacional Jorge Abbott, se refirió al proceso constituyente señalando que la institucionalidad para el Ministerio Público “no puede responder a criterios ideológicos” y recalcando la necesidad de la figura de un fiscal nacional a cargo del organismo.

Sobre el tema, el fiscal nacional recordó que “a mediados del año pasado organizamos un ciclo de charlas internas para fiscales funcionarias y funcionarios, en las que expusieron destacados juristas y académicos. El resultado fue un documento que pusimos a disposición de la Convención Constitucional y que, en su parte medular, aboga por un Ministerio Público autónomo e independiente para ejercer la acción persecutoria, sin cortapisas o inhibiciones a la labor investigativa. En caso contrario, es alto el riesgo de influencias indebidas de quienes ejercen poder político, económico o social”.

“Salvaguardar el principio de objetividad nos parece igualmente relevante, pues no pueden sino ser los fiscales quienes tengan la potestad de resolver cuándo es pertinente seguir o abandonar las investigaciones a la luz de hechos objetivos y de lo que la evidencia muestre en cada caso particular. En estas decisiones no pueden operar presiones externas ni argumentos que no sean estrictamente aquellos apegados a derecho, a la Constitución y a ley”, sostuvo.

En ese contexto, Abbott aseguró tajante que “en el debate constituyente reciente ha habido iniciativas que, respetuosamente, no compartimos. Sabemos que el proceso aún está en marcha y que falta para arribar a un acuerdo que sirva a los chilenos y chilenas que día a día requieren respuestas claras y contundentes de parte de la institución que está designada por la Constitución para representarles en la defensa de sus derechos cuando un delito les ha afectado”.

“La institucionalidad que sea aprobada para el Ministerio Público en el proceso constituyente no puede responder a criterios ideológicos, circunstanciales o a criterios de ninguna naturaleza que no sean aquellos que provengan de la más absoluta objetividad e imparcialidad”, enfatizó.

Con ello, insistió en que “el establecimiento de contrapesos o equilibrios en las estructuras de poder, es una materia que, por cierto, debe ser parte de la discusión democrática y, en consecuencia, de interés del constituyente. Sin embargo, para contar con un ente persecutor, primordial en el sistema de justicia penal y que actúe con facultades ejecutivas, es necesario que la autoridad y el liderazgo institucional no se diluyan”.

“La persecución penal es un asunto que demanda premura, liderazgo y responsabilidad de mando para dar señales claras e inequívocas frente al fenómeno cada vez más complejo de la delincuencia”, sostuvo .

Más adelante, Abbott expresó que “la tarea de liderar la acción penal pública no puede diluirse en fórmulas que impidan la responsabilidad ejecutiva, o en estructuras poco intuitivas para la naturaleza del rol que juega una Fiscalía acá o en cualquier parte del mundo”.

“En mi convicción, es necesaria la figura de un Fiscal Nacional o de una Fiscal Nacional a cargo del Ministerio Público. Me parece que el debate que hoy se lleva adelante en la Convención Constituyente y que dará forma a nuestra institución del mañana debe salvaguardar un organismo como este, la conducción centralizada, autónoma, objetiva e independiente de las investigaciones penales, sin que haya cortapisas ni espacios vedados a la acción de los persecutores, así como tampoco, intervenciones de carácter político, económico o social”, aseveró.

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