Y para Ascanio Cavallo, al menos destellos de ese realismo se vislumbran. Para él, el gobierno “abandonó el impulso refundacional que estaba implícito tanto en el proyecto de la Convención como en el deseo de La Moneda de protagonizar el proceso constitucional”.

Parece haber optado por un gobierno que sea una “fusión histórica” y no una “inflexión”. Una alianza del progresismo tradicional con las nuevas generaciones, para iniciar algo que no es ruptura sino mutación.

Un gobierno cyborg, como lo describe.

Ahí está la reforma cyborg de las pensiones o el acuerdo por la seguridad. Y este último, dice Cavallo, es de primera necesidad porque “nada es más peligroso para un gobierno que la pérdida de la legalidad”, porque él mismo puede acabar “bajo amenaza”.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera Por Juan Paulo Iglesias

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