Parece esa guerra entre sectas religiosas 2.0 de la que hablaba hace algunos meses la académica de Oxford -y autora de Mere civility- Teresa Bejan. O, como apunta Sylvia Eyzaguirre, “la dictadura de lo políticamente correcto”, que se ha instalado en la academia y en la esfera pública. Según la investigadora del CEP, una lógica impuesta por “la generación más mojigata y fundamentalista de la que tenga memoria”. “Pensar, sólo pensar, se ha vuelto subversivo”. Nada de Voltaire y eso de que “no estoy de acuerdo con lo que dices, pero daría mi vida por defender tu derecho a decirlo”. O los principios de John Stuart Mill y la defensa de la libertad del 1%.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera Por Juan Paulo Iglesias

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