Lo escribía también esta semana el propio Meléndez: “Muy rápidamente, (…) el gobierno de Gabriel Boric ha pasado de la poesía al desentono”.

Y ello, no sólo porque su proceso de aggiornamiento lo hace aparecer como traidor de las causas anti-establishment, sino también porque esa “agenda revanchista y conflictiva, sigue vigente y agitada por políticos” como Daniel Jadue –basta ver sus declaraciones de esta semana en Venezuela.

Y eso no adelanta nada bueno, a la luz de lo que apunta el investigador del Coes. Hay algo irónico en ello, en convertirse en una contracara de su antecesor, perdiendo el apoyo de los suyos y no convenciendo a los otros.

Como concluye Meléndez “no hay peor pérdida de legitimidad para un grupo proveniente del anti-establishment, que las acusaciones de cobardía hagan sentido a la opinión pública.”

Boletín semanal de Opinión de La Tercera. Por Juan Paulo Iglesias

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