Lo del efecto de peruanización de la política chilena, que hace algún tiempo advertía Carlos Meléndez, nos viene no sólo por la crisis y fragmentación del sistema de partidos, ni por el afán de repetir una variante criolla del unicameralismo presidencial que rige en esas tierras, sino que parece venir también por el rápido desplome de la popularidad presidencial.

A poco más de un mes de asumir la presidencia, la desaprobación de Gabriel Boric supera la aprobación y algunos advierten que tras la derrota de la propuesta de quinto retiro el panorama puede empeorar. Lo decía hace unas semanas Juan José Santa Cruz, en una entrevista de Gloria Faúndez, que “lo que le costó la elección presidencial a Sichel fue su oposición al cuarto retiro”. Es como la nueva maldición de la política chilena que persigue a unos y otros y ha marcado el ritmo del debate en los últimos años.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera. Por Juan Paulo Iglesias

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