El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se reunió con el papa Francisco este viernes en el Vaticano por primera vez como mandatario del país norteamericano, en la víspera de una cumbre del G20 de dos días en Roma.

El Papa Francisco se reúne con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y la primera dama, Jill Biden, en el Vaticano, el 29 de octubre de 2021. Vatican Media/Handout via REUTERS

El encuentro duró 90 minutos, según informó la Casa Blanca. Fue la reunión más larga que mantuvo Francisco con un presidente estadounidense. Con Barack Obama había conversado durante 52 minutos, mientras que con Donald Trump media hora.

El Vaticano dijo que la reunión privada duró una hora y 15 minutos y luego se dedicaron otros 15 minutos para tomarse fotografías e intercambiar regalos en presencia de otros miembros de la delegación.

Tanto la Casa Blanca como el Vaticano tienen previsto emitir declaraciones sobre el encuentro a lo largo del día.

Además del presidente, también participaron de la reunión la primera dama, Jill Biden, el secretario de Estado, Antony Blinken, el asesor de Seguridad Nacional, Jake Sullivan, el encargado de Negocios ad interim, Patrick Connell, la jefa de Gabinete Adjunta, Jennifer O’Malley Dillon, el asesor principal del presidente, Michael Donilon, la directora Operaciones del Salón Oval, AnnMarie Tomasini, el asistente del presidente y asesor de la primera dama, Anthony Bernal, la asistente especial del presidente y directora principal para Europa, Amanda Sloat, el médico del presidente, Kevin O’Connor, y el jefe de protocolo en funciones, Asel Roberts.

Biden comparte posiciones sobre medio ambiente, pobreza y pandemia con el pontífice, con el que se había encontrado en tres ocasiones como vicepresidente.

La delegación de Estados Unidos con el papa Francisco. Vatican Media/­Handout via REUTERS

La comitiva del presidente llegó al Vaticano bajo fuertes medidas de seguridad, más intensas que de costumbre porque Roma se prepara al mismo tiempo para acoger la cumbre de líderes mundiales del G20 este fin de semana.

Los guardias suizos, con sus tradicionales uniformes rojos, amarillos y azules y sosteniendo alabardas, hicieron un saludo de honor a Biden y a su esposa cuando ellos y la delegación estadounidense llegaron al patio de San Dámaso del Palacio Apostólico. La bandera estadounidense ondeó en el balcón central.

El jefe de la Casa Pontificia, monseñor Leonardo Sapienza, los condujo a la tercera planta del palacio, donde los “caballeros del Papa”, los esperaban para escoltarlos hasta la biblioteca oficial del papa.

“Muchas gracias. Es bueno estar de vuelta”, dijo Biden a uno de los funcionarios en la línea de recepción en el patio. Luego bromeó con otro funcionario que hablaba con su esposa. “Soy el marido de Jill”, agregó.

La cita, en la biblioteca privada del palacio apostólico, fue fijada la víspera de la cumbre de dos días en Roma con los jefes de Estado y de Gobierno de las 20 mayores economías del mundo, el G20. La noche del jueves la Santa Sede anunció abruptamente que el evento no contaría con cobertura periodística por parte de los medios acreditados.

El dirigente estadounidense se dirigirá después a Glasgow (Reino Unido), para participar en la importante cumbre climática de Naciones Unidas COP26.

Según un comunicado de la Casa Blanca, el jefe de la Iglesia católica y el presidente estadounidense “discutirán sobre cómo trabajar juntos en iniciativas basadas en el respeto de la dignidad humana fundamental, incluida la eliminación de la pandemia de covid 19, la lucha contra el clima y la compasión con los pobres”.

Será un encuentro “cálido”, había adelantado el miércoles su portavoz, Jen Psaki, quien recordó que el presidente, ferviente católico, “encontró fuerza en su fe” frente a las tragedias de su vida: la muerte accidental de su primera esposa e hija y luego la muerte de su hijo Beau de cáncer.

Biden, quien viaja acompañado por su segunda esposa Jill, casi nunca falta a la misa dominical y sus posiciones en algunos temas resultan más afines con el papa argentino que las de su predecesor Donald Trump.

Pese a que el presidente Biden es el segundo mandatario católico después de John F. Kennedy (1961-1963), la Iglesia católica estadounidense, muy dividida, ha comenzado una ofensiva para privar de la comunión a los líderes políticos que apoyan el aborto, entre ellos el mismo Biden.

UN TEMA DE CUIDADO

¿Abordarán el tema que más los divide, como el derecho al aborto?, se interrogaban los observadores de asuntos vaticanos.

Las posiciones resultan muy disimiles. El papa Francisco llegó recientemente a tildar la interrupción voluntaria del embarazo de “asesinato”, pero al mismo se distanció de la iniciativa de los obispos estadounidenses contra los políticos que apoyan el derecho al aborto.

“La comunión no es un premio para los perfectos, la comunión es un don, es un regalo”, y el que no puede tomar la comunión es el que “no está dentro de la comunidad”, explicó el pontífice en septiembre tras ser interrogado sobre el asunto durante el viaje de regreso de Eslovaquia.

Biden deberá reunirse luego con el jefe del gobierno italiano, Mario Draghi, el anfitrión de la cumbre del G20 y ex presidente del Banco Central Europeo, quien despierta mucha curiosidad en Estados Unidos por sus proyectos de reforma. Elogiado por el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts y por el banco estadounidense Goldman Sachs, algunos medios estadounidenses lo pintan como una nueva estrella del panorama político europeo.

LA NUEVA IMAGEN

Para Biden, que ha perdido popularidad desde su elección, el G20, así como la gran cumbre COP26 de Glasgow, Escocia, sobre el cambio climático, constituyen una ocasión para relanzar su imagen y enterrar definitivamente la era de Trump.

Este mismo viernes se reunirá en privado en Roma con el presidente francés, Emmanuel Macron, para pasar la página de la grave crisis por los contratos de submarinos ocurrida a mediados de septiembre y sellar la reconciliación.

Ese asunto, junto con la retirada caótica de Afganistán, pesan sobre el aura de Biden, quien repite que “Estados Unidos está de vuelta” en la escena internacional.

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