El proyecto del gobierno sobre pensiones establece, entre otras cosas, que se aumentará en 6 puntos porcentuales la cotización para pensiones, pero contrariamente a lo que ocurre con el actual 10%, ese aporte no irá a una cuenta individual del trabajador, sino a una cuenta nocional. Pero, ¿qué significa nocional?

Nocional tiene como sinónimos las siguientes palabras: abstracto, ideal, ideacional, metafísico, teórico, conceptual. Lo que hay en una cuenta nocional no es dinero de propiedad del titular, sino una anotación o registro en que conste que esa cotización se enteró. No es heredable y su monto es indeterminado. De hecho, solo el 70% de la cotización se anotará de esa forma en este registro, pues el 30% restante será distribuido por un ente estatal llamado APA (Administradora de Pensiones Autónoma), que lo asignará a los pensionados que cotizaron, sin importar el monto. Ese es el componente que el gobierno califica como solidario, pero esa solidaridad es equívoca. Muchos trabajadores de bajos ingresos estarán aportando con su cotización a mejorar la pensión de un trabajador independiente de mayores ingresos que cotiza al sistema menos que sus ingresos reales.

Por eso, financiar pensiones con un impuesto al trabajo en lugar de hacerlo con rentas generales es regresivo, pues todos los trabajadores dependientes están obligados a cotizar y en cambio más del 70% de ellos no pagan impuesto a la renta, de modo que si se usara este último método para financiar pensiones el sistema sería mucho más solidario. Pero en el mundo nocional de este gobierno las realidades son desplazadas por los slogans. El ministro de Hacienda no debiera entrar en esa dinámica.

¿Pero si no hay propiedad del 70% nocional, cómo diablos se transformará esa cotización en pensión? El Estado a través de la gestión de otro ente estatal, IPPA (Inversor de Pensiones Público Autónomo) “determinará” la rentabilidad de esas cuentas y si es necesario podrá sugerir ajustar parámetros para mantener la sustentabilidad financiera del sistema o también ajustar a la baja los beneficios. Esto último es lo que ha ocurrido en los últimos años en Suecia, uno de los países que tiene cuentas nocionales. También se podrían ajustar las tablas de mortalidad, lo que confiere un riesgo de manejo político al sistema. Cerca de 1.800 funcionarios públicos para administrar el sistema, con alta discrecionalidad en el manejo de los fondos y el monto de las pensiones de los trabajadores.

Además, un cambio copernicano en el sistema financiero chileno, que sería ahora intervenido por el Estado con evidente conflicto de interés. Todo ello para una pensión ideacional, teórica, abstracta o conceptual que la ciudadanía no quiere. La cotización adicional debe ir enteramente a la cuenta del trabajador y este elegir quién la administrará.

/escrito para La Tercera Por Luis Larraín, presidente del Consejo Asesor de Libertad y Desarrollo