Quisiera comenzar agradeciendo a los 58 millones de brasileños que votaron por mí el último 30 de octubre.

Los actuales movimientos populares son fruto de una indignación y un sentimiento de injusticia acerca de cómo se dio el proceso electoral

Las manifestaciones pacíficas siempre serán bienvenidas, pero nuestros métodos no pueden ser los de la izquierda, que siempre perjudicaron a la población, como la invasión de propiedades, destrucción de patrimonio o cercenamiento del derecho a ir y venir.

La derecha surgió con fuerza en nuestro país. La robusta representación en el Congreso muestra la fuerza de nuestros valores: Dios, patria, familia y libertad.

Formamos diversos liderazgos a través de Brasil. Nuestros sueños siguen más vivos que nunca. Estamos por el orden y el progreso. Aún enfrentando a todo un sistema superamos una pandemia y las consecuencias de una guerra.

Siempre fui tildado como anti democrático y, al contrario de mis acusadores, siempre me desempeñé dentro de las cuatro líneas de la Constitución. Nunca hablé de controlar o censurar los medios de comunicación o las redes sociales.

En cuanto Presidente de la República y ciudadano continuaré cumpliendo todo lo que manda la Constitución

Es un honor ser el líder de millones de brasileños que, como yo, defienden la libertad económica, la libertad religiosa, la libertad de opinión, la honestidad y los colores verde y amarillo de nuestra bandera

Muchas gracias

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