En junio de 2021, el Colegio Médico comandado por la actual ministra del Interior, Izkia Siches, lanzó el Plan “Vivos Nos Necesitamos, unidos para eliminar el virus”, que proponía cambiar completamente la gobernanza de la pandemia que estaba llevando a cabo el Ministerio de Salud bajo la administración del Presidente Sebastián Piñera.

El documento, que fue elaborado por expertos como el actual subsecretario de Salud Pública, Cristóbal Cuadrado, y la actual ministra de Desarrollo Social, Jeanette Vega, hacía un crítico diagnóstico del manejo de la pandemia hasta ese entonces y planteaba eliminar el Plan Paso a Paso para avanzar hacia una estrategia “Covid Cero” que cortara la cadena de transmisión y el contagio comunitario.

De esa forma, se sugería recurrir a medidas tan extremas como “cortocircuitos epidémicos”, fase en que se cerraba toda actividad comercial e incluso el transporte público.

El texto caló hondo en la entonces oposición. De hecho, el actual Presidente Gabriel Boric era un firme promotor de esta estrategia, al incluirla en su primer programa de gobierno. “Implementaremos el Plan Covid Cero, abandonando el Plan Paso a Paso del actual gobierno. Para esto, en línea con lo presentado por el Colegio Médico y la experiencia internacional, buscaremos cortar la cadena de transmisión y el contagio comunitario con medidas sanitarias y económicas que nos permitan avanzar a zonas libres de Covid”, señalaba en su capítulo dedicado a salud.

Entre los cuestionamientos de personeros del actual gobierno a la gobernanza de la pandemia -críticas que quedarían en entredicho meses después cuando Chile fuera electo por Bloomberg como el mejor lugar del mundo para vivir en medio de la explosión de la variante Omicron-, el que más se repetía era el de la supuestamente deficiente “comunicación de riesgo”.

Así lo hicieron ver tanto el actual subsecretario Cuadrado como la actual ministra Jeanette Vega en diferentes espacios.

Gracias al exitoso proceso de vacunación llevado a cabo por el gobierno anterior, la situación sanitaria ya no es la misma. Sin embargo, para varios resulta paradójico que los actuales inquilinos de La Moneda no estén siguiendo ninguna de las recetas que dictaban hace pocos meses.

Al contrario. Desde el 11 de marzo se han liberado varias medidas restrictivas como el cierre de fronteras y la obligatoriedad del uso de mascarilla, y se dejaron de lado los habituales reportes de las principales autoridades de salud sobre la situación pandémica. Según sondeos y expertos, las señales del actual gobierno han provocado que la ciudadanía dejara de percibir un riesgo en la pandemia, arrastrando una serie de consecuencias negativas, como el retroceso de fase experimentado por la Región Metropolitana.

Los riesgos no comunicados por el Ministerio de Salud

Los expertos y quienes han seguido de cerca el manejo de la pandemia apuntan un hecho principal como el gatillante de la situación actual de rebrote: la nula comunicación de riesgo entregada. Desde que asumieron, las nuevas autoridades dejaron de emitir el balance Covid por televisión y dejaron las vocerías en manos del Jefe de Epidemiología, Christian García, en lugar de priorizar las comunicaciones de la ministra y los subsecretarios.

“Lo que hay que hacer es transmitir que estamos en riesgo. La comunicación de riesgo no se ha hecho bien y ha permitido que la gente se relaje”, afirma el ex ministro de Salud, Enrique Paris.

En la misma línea, su antecesor, Jaime Mañalich, critica que hubo “demora en asumir la continuidad de la emergencia y un esfuerzo por desplazar la importancia política de la pandemia y su manejo del centro del quehacer gubernamental”.

Aunque ve un “esfuerzo por corregir la comunicación en los últimos días”, sostiene que “la vocería ha sido delegada por las autoridades de primer nivel a otras con menos impacto mediático”. En esto coincide Paris, quien asegura que “la jefa de gabinete tiene que estar más presente, sobre todo cuando hay un aumento importante en la positividad y en los casos activos”.

Parte de las razones que podrían explicar la poca figuración de la ministra Begoña Yarza es que durante sus vocerías ha entregado información incorrecta, o incluso falsa. Sobre la vacunación, la titular de Salud aseguró que en diciembre se aplicaban 50-60 mil dosis diarias, cuando en realidad eran 150 mil inoculaciones al día. Lo mismo para los meses de enero y febrero.

También erró sobre los rezagados en el proceso de vacunación de refuerzo, cuando aseguró que el grupo más atrasado eran los niños entre 3 a 5 años, cuando en realidad, en el calendario de vacunación de cuarta dosis, no se incluye a ese grupo etario.

Pablo Eguiguren, ex asesor del segundo piso del Presidente Piñera que estuvo siguiéndole el pulso a la pandemia desde sus inicios, valora que se hayan tomado medidas, pero asegura que “deben ser preventivas y no reaccionarias”. “Una vez que el aumento de contagios comienza y hay una tendencia clara, con un aumento de más del 30%, es muy difícil detenerla”, subraya.

El ingeniero comercial sostiene que no se le puede pedir a un ministerio que controle la enfermedad, sin embargo, asegura que «se debe transmitir una correcta percepción de riesgo y recuperar un buen ritmo de vacunación. Dos cosas en las que el gobierno se cayó fuerte”.

Esta escasa comunicación de riesgo de las actuales autoridades se traduce en una baja percepción de riesgo por parte de la ciudadanía. Según la encuesta Cadem publicada el 18 de marzo, solo un 41% de los consultados está muy o bastante preocupado de la posibilidad de contagiarse con coronavirus, uno de los mínimos históricos durante toda la pandemia.

A su vez, ha generado consecuencias que propiciaron el actual escenario en la Región Metropolitana, donde sus habitantes verán reducidas sus libertades desde hoy jueves 12 de mayo.

Mínimo de PCR diarios desde agosto de 2020

Aumentar el testeo y la búsqueda activa de casos (BAC) fue una de las estrategias utilizadas por el Ministerio de Salud en la administración anterior para atajar los posibles rebrotes. El esfuerzo fue de tal nivel que Chile se posicionó como líder en Latinoamérica en toma de exámenes para detectar el coronavirus.

Durante abril, el número más alto de exámenes PCR diarios reportados por el Minsal fue de 53.090, cifra que llega a un máximo de 38.454 en mayo.

“Están testeando muy poco”, asegura Paris a El Líbero, quien sostiene que “se están autoengañando, porque cuando testeas poco, detectas poco”. El ex ministro Mañalich dice que “el nivel de testeo ha disminuido considerablemente, a pesar de que hay comunas en el país que tienen una incidencia de nuevos casos muy elevada”. Subraya que “la información de la magnitud de este rebrote es más imprecisa, por la falta de testeo de búsqueda”.

El peligro de testear poco, según las ex autoridades, es que va a haber mucha consulta de urgencia sin diagnóstico, debido a que hay una gran prevalencia de otros virus en el ambiente.

Eguiguren, por su parte, afirma que “estamos con niveles de testeo que no veíamos desde agosto de 2020”. Y que pasamos de un promedio de 100 mil tests PCR diarios en febrero, a un promedio de 30 mil actualmente.

Por ejemplo, al comparar semanas en las que hubo una cantidad de casos similares, se muestra una disminución en el testeo y la estrategia BAC en la administración actual. Entre el 13 y el 19 de noviembre de 2021 se registraron 14.922 casos nuevos, y la realización de 371.247 PCR y 49.226 test de antígenos. Un 64,7% de esos casos fueron encontrados gracias a la estrategia de búsqueda activa.

En cambio, entre el 10 y el 16 de abril de 2022, hubo 14.251 casos nuevos totales y se realizaron 228.335 PCR y 90.600 antígenos, 101.538 testeos menos. De ellos, un 56,5% fueron búsquedas activas.

Caída en el ritmo de vacunación y aumento de rezagados

Una de las consecuencias de la falta de comunicación se ha visto en la caída del ritmo de vacunación y el aumento de personas rezagadas. Menos información del calendario, baja en la percepción de riesgo y habituación a la pandemia son algunos de los motivos, a los que se suma una campaña de vacunación debilitada, según los expertos.

“Cuando partió el gobierno hubo una caída muy fuerte en el ritmo de vacunación. Desde el 11 de marzo a mediados de abril bajó prácticamente a la mitad, de 100 mil a menos de 50 mil dosis diarias”, asegura Pablo Eguiguren.

Desde que inició este proceso, el pasado 10 de enero, 4.634.397 personas se han vacunado con la cuarta dosis. En comparación con las inoculaciones de refuerzo anterior, la campaña ha disminuido su velocidad. De acuerdo con un análisis realizado por el Instituto de Políticas Públicas en Salud (IPPSUS) de la Universidad San Sebastián, el ritmo de vacunación contra el Covid-19 disminuyó 56% en comparación a la tercera dosis o primer refuerzo.

Según este estudio, durante la aplicación del primer booster se alcanzó un promedio diario de 62.932 personas inoculadas, cifra que en la cuarta dosis ha caído a cerca de 28.000 vacunaciones diarias.

En tanto, los rezagados de cuarta dosis habrían alcanzado los 3,4 millones de personas, es decir, se han multiplicado por cinco en un mes.

Además, las autoridades estarían reportando menos rezagados que los efectivos, según denunció Ignacio Parot, ex asesor de presidencia en el gobierno anterior, vía Twitter. En el punto de prensa de este martes, el subsecretario Cuadrado dijo, respecto a la tercera dosis, que había en torno a 1 millón de personas rezagadas durante las últimas semanas, sin embargo la cifra alcanzaría los 2,5 millones.

Por esta razón, las autoridades del Minsal anunciaron que a partir de este 1 de junio se comenzarán a bloquear los pases de movilidad de las personas que, cumpliendo seis o más meses de la inoculación con la dosis de refuerzo, no se hayan vacunado con la cuarta dosis.

La medida fue valorada por los expertos, sin embargo, enfatizaron que fue el propio subsecretario Cuadrado quien estuvo en contra de esa medida y trató a las autoridades de entonces de un “manejo criminal de la pandemia”.

“El subsecretario Cuadrado dijo que nosotros éramos criminales por pedir el pase de movilidad. Se les está devolviendo la pelota, pero lamento que esto pueda dañar la salud de los chilenos”, asegura el ex ministro Paris.

Original de El Líbero

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