Los integrantes del Proyecto Cambio Democrático -entre ellos parlamentarios y ex ministros de la Concertación- firmaron una carta para manifestar su posición en contra de la “práctica de intolerancia que se ha instalado en algunos sectores de izquierda” de cara al Plebiscito de salida del próximo 4 del septiembre.

A través de una declaración respaldada por figuras de centroizquierda como Felipe Harboe, Fulvio Rossi, José Joaquín Brunner, Óscar Garretón, Víctor Rebolledo, Mario Waissbluth e Ingrid Wegner acusan que ciertos partidos políticos y sus respectivos militantes han incurrido en una práctica de “intolerancia” y de “destrucción” en contra de quienes han manifestado su posición de Rechazo a la propuesta de Carta Magna redactado por la Convención.

“Particularmente en grupos de izquierdas, se ha ido asentando la reprobable conducta de otorgar y quitar certificados de ‘buena conducta’ progresista, destituyendo a quienes piensen y expresen su rechazo o aprehensiones a un proyecto constitucional ampliamente reconocido como malo o deficiente, incluso por algunos de los propios sectores que lo apoyan, y que recientemente se comprometieron a reformarlo una vez aprobado. Abiertamente se llama ‘traición’, incluso ‘entrega al pinochetismo’, al derecho a disentir del texto emanado de una convención constituyente frustrante”, dice la carta.

Frente a ello, los firmantes acusan que aquellas actitudes “no corresponde a una izquierda moderna y democrática, que acepta y valora el pluralismo como bien insustituible de la democracia y que ha condenado, desde hace muchos años, las prácticas dogmáticas propias de atroces experiencias, como las purgas del estalinismo o la persecución a las ideas y acción de la izquierda socialdemócrata y sus exponentes, tachados históricamente como ‘renegados'”.

Bajo ese contexto, los firmantes enfatizan que apoyaron con “convicción” el acuerdo de noviembre de 2019, por lo que afirman su compromiso de cambiar la actual Constitución. En ese sentido, recalcan que los integrantes del Proyecto “no necesitamos, no pedimos ni aceptamos certificaciones de nuestro compromiso progresista, de nuestros anhelos de justicia social, de una sociedad equitativa y de un país donde no existan odiosas discriminaciones y desigualdades sociales y culturales”.

“Hemos sufrido los embates de la dictadura y nos jugamos por la recuperación de la democracia y las libertades civiles. Precisamente por esos ideales repusimos nuestras esperanzas en el proceso constituyente, esperanzas hoy seriamente amagadas por extremismos exacerbados y que no han hecho sino dividir más al país, atacando abierta o subrepticiamente las tradiciones e instituciones republicanas de Chile. Esa no es nuestra idea de progresismo, pensamos que es un nuevo conformismo de izquierda, incapaz de raciocinio crítico y pronto a plegarse a cualquier onda o eslogan populista”, continúa la declaración.

Finalmente, hacen “un llamado a expresarse libremente, sin miedo a presuntuosas excomuniones, a condenar la intolerancia y la odiosidad política y grupal. Tengamos presente que el intolerante político es quien se propone manejar el juego democrático llevando adelante actitudes de dominación, de violencia verbal, de limitación de la libertad de expresión, de ideologización extrema de sus propias razones, de la práctica radicalizada del ‘todo o nada'”.

“Seguiremos participando y fomentando la idea de una Constitución bien hecha, que otorgue garantías democráticas e institucionales a todos los sectores de la sociedad, sin ninguna exclusión entre quienes aceptan plenamente y sin ambigüedades los requisitos y reglas de la democracia”, concluye.

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