Dos subsecretarios y tres jefes de prensa ha visto renunciar la ministra Karla Rubilar desde que se instaló en el Ministerio de Desarrollo Social en julio de 2020. Fuentes ligadas a esa cartera se refieren al “estilo” de la Secretaria de Estado: “apresurada” y a veces “brusca” son las palabras que desde los pasillos gubernamentales utilizan para describirla.

Y si bien hace una semanas era su nombre el que sonaba para abandonar el gabinete en un ruido que, según dicen, era alimentado por ella misma, frente a las tensiones surgidas en el comité político por la decisión del Presidente Sebastián Piñera de llevar el proyecto del tercer retiro de los fondos previsionales al Tribunal Constitucional. Ahora, más bien, luce consolidada entre los ministros más cercanos al Jefe de Estado y una eventual salida de Desarrollo Social se descarta, incluso pasadas las elecciones del 15 y 16 de mayo.

El clima interno en el equipo más cercano al Mandatario, que integran los ministros del Interior, Rodrigo Delgado; de la Segpres, Juan José Ossa; de Hacienda, Rodrigo Cerda; el vocero de Gobierno, Jaime Bellolio, y la misma Rubilar, no le favorece.

En el Gobierno existe la sospecha de que las filtraciones sobre las diferencias con respecto a asistir al TC son responsabilidad de la ministra, incluso ha trascendido que ha habido reuniones sin su presencia para evitar que el contenido de los encuentros llegue a los medios; pero la guinda es que, pese a las diferencias, Rubilar sigue contando con el “favoritismo” del Presidente. Confianza que la exmilitante de Renovación Nacional ha sabido aprovechar para consolidarse en el Gobierno, ganar poder e imponer sus términos, aunque sus dichos no siempre van en la línea de una ideología de centro derecha sino que se condicen con lo que plantea la oposición.

“Nadie debe desviarnos de la universalización de beneficios”, planteó Rubilar al ser consultada sobre la salida del subsecretario de Servicios Sociales, Sebastián Villarreal, por TVN. La disputa entre ministra y subsecretario respondía al dilema mismo que tiene el Ejecutivo con respecto a la distribución de las ayudas sociales otorgadas por la pandemia: universalización versus focalización. La Secretaria de Estado se ha erigido como una defensora del primero, mientras que el ahora exsubsecretario se inclinaba por lo segundo. Tan grande llegó a ser la diferencia que Villarreal prefirió hacerse a un lado.

“Nuestro ministerio trabaja con fuerza, tal como pidió el Presidente Piñera, a un camino común de encuentro, donde la universalización de beneficios, como el IFE universal al 100% del Registro Social de Hogares, permita proteger mejor a los que lo necesitan. Y nadie debe desviarnos de eso”, afirmó Rubilar.

Pero esta no ha sido la única declaración en la que Rubilar se inclina por iniciativas promovidas desde la izquierda y deja en mal pie a los representantes del Ejecutivo. “Plantearse lo que pasa con las mineras en el royalty, es un imperativo ético”, señaló Rubilar el 28 de abril en un matinal, algo que a lo menos causó incomodidad en el Ministerio de Hacienda; y también dejó en una mala posición al biministro de Energía y Minería, Juan Carlos Jobet.

Es precisamente a través de esta habilidad para comunicar y mostrarse a favor de lo que pide la calle que Rubilar se instaló en el Ejecutivo. Tras la marcha del 25 de octubre de 2019 fue ella, quien entonces era Intendenta de la Región Metropolitana, quien se adelantó y dijo que la denominada “marcha más grande de Chile” reunió a un millón 200 mil personas en el centro de Santiago, pese a que los cálculos que manejaba el Ministerio del Interior eran más modestos, en cuanto a la asistencia.

“A mí me emocionó”, señaló Rubilar sobre la concentración en Radio Cooperativa. “Es una marcha llena de niños, de jóvenes, de adultos mayores, sin banderas de partidos políticos, donde claramente acá está representado Chile, está representado Santiago, no hay nadie que se pueda adjudicar este millón 200 mil personas”, destacó. “Hoy Chile cambió”, aseveró, uniéndose nuevamente a una consigna más bien propia de la oposición.

El manejo que hizo de la crisis decantó en la entrada de Rubilar al círculo más cercano del Presidente. Tres días después de “la marcha más grande de Chile”, fue designada vocera y ministra de la Secretaría General del Gobierno, el 28 de octubre de 2019.

No es secreto que la titular de Desarrollo Social es cercana al Presidente, a quien ha defendido en numerosas ocasiones y -en medio de la gestión de ayuda social- ha manifestado reunirse en privado para evaluar el escenario actual, cita que la misma Rubilar calificó como una conversación “a corazón abierto” con el Mandatario. Durante una aparición en el matinal de Canal 13, Bienvenidos, la ministra fue consultada por el contenido de la reunión y comentó que se trató “respecto al rol de cada uno y el rol que tenía que cumplir el gobierno en esta materia. Usted comprenderá que las conversaciones entre una ministra y el Presidente de la República son privadas”.

Dentro del “terremoto” en Desarrollo Social y las críticas internas a Rubilar, la permanencia de la ministra está en manos del Presidente. Sin embargo, la gestión en la cartera y su cercanía con el Jefe de Estado la mantendrían en su puesto, e incluso la ayudarían a ganar ciertos debates, como el pulso que sostuvo con Villarreal.

Quienes conocen la interna, plantean fuera de micrófono, que la misma Rubilar se aprovecha de esta buena relación con el Jefe de Estado y sobre eso asienta su poder: hace ver que su nexo con el Mandatario es único, al punto de soltar en algunas reuniones frases del tipo “el Presidente es como mi padre”, manifiesta que cuenta con información privilegiada, o con su autorización en ciertos temas tras mantener conversaciones privadas. Desde La Moneda también se ha dicho que la ministra comparte fotos de ella con el Mandatario en ambientes de familiaridad, en los que participa incluso su pareja, Christian Pino.

El escenario en Desarrollo Social

Además de asuntos ideológicos, Rubilar también ha logrado resolver a su favor asuntos de oficina. El 6 de enero de 2021, Carol Bown renunció al cargo de subsecretaria de la Niñez para poder competir por un cupo en la Convención Constitucional. En este caso también se habló de la existencia de diferencias entre subsecretaria y ministra.

Comentan fuentes en off que el “mal ambiente laboral” habría sido la causa de la salida de algunos funcionarios de prensa que se desempeñaron en el ministerio durante el período de Rubilar.

Asimismo, expresan que los roces con la ministra se deben -en parte- a su “falta de prolijidad” en lo técnico, pero gran habilidad de opinar en la prensa. En este punto, afirman que ha tenido conflictos por adelantar el contenido de reuniones y decisiones ministeriales que incomodaron a más de un miembro del despacho, cartera que según comentan “se ha ido desarmando”.

La salida de Sebastián Villarreal Bardet, quien fue subsecretario de Servicios Sociales desde marzo de 2018, estaría motivada por sus constantes roces. En un comunicado de prensa de la oficina, aseguran que se debe a “motivos personales”, pero la decisión generó especulación debido a la influencia que podría haber tenido el vínculo matrimonial de Villarreal con Pilar Larroulet, hija del principal asesor comunicacional del gobierno, Cristián Larroulet, a quien se le ha responsabilizado de intervenir en las decisiones del Mandatario.

La influencia que tendría el jefe del Segundo Piso ha sido cuestionada por figuras de Chile Vamos como el precandidato y exministro, Mario Desbordes y el senador Manuel José Ossandón. Sin embargo, el caso deja en evidencia que la persona con mayor influencia en La Moneda resulta ser Rubilar, pues el asesor del Presidente se habría mantenido al margen en el conflicto entre la ministra y Villarreal.

Voces cercanas a La Moneda en conversación con El Líbero, descartan que Cristián Larroulet tenga influencia en la renuncia de su yerno porque -entre ellos- mantenían una relación “como con cualquier otro subsecretario”.

La renuncia además ocurre en un momento en que el tema de las ayudas sociales y beneficios del Estado tiene capturada la agenda, decisiones que afectan directamente al Ministerio de Desarrollo Social.

El eventual cambio ministerial

Tras la derrota del Gobierno y la promulgación del tercer retiro de fondos previsionales, los rumores del cambio de Gabinete sonaban con fuerza. Para algunos, una señal política necesaria y una consecuencia natural de las jugadas equivocadas del Ejecutivo, sin embargo, el quiebre en Desarrollo Social aumentó la incertidumbre.

En este sentido, se especula que el cambio se realizaría después de las elecciones del 15 y 16 de mayo. Ante la decisión, el diputado de Renovación Nacional (RN), Hugo Rey, aseguró que “cualquier cambio de gabinete que permita salir de esta crisis yo creo que es positivo, pero eso depende del Presidente, si hace un cambio y las cosas siguen igual es lo mismo finalmente”.

A pesar de que el nombre de la líder de la Cartera de Desarrollo Social sigue en espera, desde RN –la ex casa política de Rubilar– creen que debería permanecer en el gobierno. Además, se refirieron a su gestión como ministra y valoraron su presencia. El diputado, Camilo Morán, afirmó: “Lo que le hace falta al gobierno es más Karla Rubilar y Rodrigo Delgado que son ministros que se ven bien conectados con la calle y con lo que está ocurriendo, por sobre otras cosas. El gobierno parece que se apega mucho a las planillas Excel”

Asimismo, su par, Hugo Rey aseguró que “ha estado bien en los temas que le han correspondido”, mientras que el diputado Tomás Fuentes comentó que, si bien no es fácil estar en el lugar de la ministra debido a las medidas que no han dado buenos resultados, valoró la gestión de Rubilar y enfatizó: “Yo creo que Karla ha hecho un buen trabajo, comunica bien, se defiende bien”.

En el mismo ámbito, el diputado Sebastián Torrealba aseguró que “la ministra lo ha hecho bien en el lugar donde ha estado” y dijo que todavía no veía necesario un cambio de Gabinete. Por su parte, la parlamentaria del partido, Karin Luck, expresó: “Yo creo que todos lo han hecho bien, no hay mayor diferencia entre Rubilar, Delgado y Ossa”.

Por Emily Avendaño y Ángela del Canto para El Líbero

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