Pero infelicidad más, infelicidad menos, el hecho es que el mundo está revuelto.

Y mientras tanto por acá, siguen intentando cuadrar la rueda y encontrar un acuerdo constitucional que satisfaga a todos –o al menos, no decepcione plenamente a ninguno. Y el trabajo sigue, mientras el plazo autoimpuesto de fin noviembre se acerca a paso firme.

“Es tiempo de la política”, apunta Pamela Figueroa, para quien “el órgano constituyente requiere ser resultado de una articulación política amplia”.

Pero no ha sido fácil.

Al menos, para Javier Sajuria, es positivo que “la cuestión constitucional, o como otros lo llaman, el momento constituyente” no se ha extinguido –pese a que algunos crean lo contario. Lo que falta es “dejar de arrastrar los pies” y llegar a un acuerdo.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera Por Juan Paulo Iglesias

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