Nuevamente el tema de los retiros del 10% se ha convertido en el foco del debate político y económico en Chile, ya que por más que el Gobierno ha insistido en que no está a favor de impulsar un nuevo giro desde los ahorros previsionales, la Cámara acogió a trámite el proyecto impulsado por el diputado René Alinco (Ind.) que apunta a ese fin, y que se suma a otras iniciativas del mismo tenor.

Esto, luego de que los diputados dejaran sin efecto el dictamen de la mesa anterior de la Corporación, que un primer momento interpretó que la Constitución establecía que se debía esperar un año para presentar propuestas con ideas matrices similares, luego de que en diciembre pasado se le cerrara la puerta al cuarto proyecto que buscaba un retiro desde las AFP en comisión mixta.

Pese a que el destino de estas medidas continúa siendo incierto, y que en los momentos más críticos de la pandemia contribuyeron a agilizar la recuperación económica, los efectos del masivo desembolso de activos –que hasta el viernes pasado superaban US$51.044 millones, según la Superintendencia de Pensiones (SP)- son conocidos por todos: aumentaría la liquidez de los hogares y se dispararía el consumo, pero también, según explican expertos consultados por Emol, reforzaría las presiones inflacionarias ya instaladas en Chile.

Y es que la escalada de precios en el país no se debe solamente al impacto causado por los tres retiros de fondos, sino que también producto de los shocks ocasionados por la invasión rusa a Ucrania, que se ha reflejado en el repunte de activos de refugio y materias primas, como el petróleo o el cobre –ambos llegando a registrar valores históricos-, además de la volatilidad en las bolsas globales, a medida que se mantiene la incertidumbre por la extensión y el alcance que tendrá el ataque por parte de Moscú.

Bajo este escenario, los agentes que participaron en la última Encuesta de Expectativas Económicas (EEE) realizada por el Banco Central, correspondiente a marzo de 2022, esperan que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del tercer mes del año marque una variación mensual de 0,8%, mayor al 0,7% pronosticado en la EEE anterior, considerando que el dato probablemente estará marcado por los efectos adversos de la crisis en Europa del Este sobre algunos productos.

Para diciembre de 2022, en tanto, visualizan que el IPC anotará una subida acumulada de doce meses de 5,30% y recién en 35 meses más pronostican que la inflación converja a su meta de 3%.

Pero, ¿cómo podría impactar un nuevo 10%? ¿cuánto podría elevarse la inflación? De acuerdo a Agustín García, economista de Banchile Inversiones, “a la luz de lo observado en los últimos dos años, el impacto no sería menor. Hasta antes del primer retiro, la variación del IPC general se encontraba en torno a 2,5%. Luego de los tres retiros, este inició una tendencia al alza que lo ha dejado en torno a 7,8% anual”.

“Cabe destacar que los factores que explican la inflación actual son varios, aunque los retiros es uno de los más relevantes ya que impulsaron un crecimiento histórico del consumo en un contexto de oferta restringida de bienes”, acotó.

En ese sentido, Sergio Lehmann, economista jefe de BCI, destacó que la perspectiva de inflación de la última EEE “no incorpora del todo las alzas más recientes en precios de combustibles y alimentos a nivel internacional, producto de la invasión de Rusia a Ucrania y el clima de tensión que se ha instalado. Prevemos por nuestro lado una inflación a diciembre de 7,5%, algo por debajo de lo previsto por el mercado”.

Asimismo, comentó que “en este contexto, en donde destacada una economía sobrecalentada producto del fuerte crecimiento en 2021, cualquier inyección adicional de liquidez exacerba más allá de lo habitual los impactos sobre la inflación. Un nuevo retiro de fondos significaría colocar en la economía en torno a US$15 mil millones de forma abrupta, con efectos inflacionarios relevantes”.

Y subrayó “es difícil de estimar, pero sobre la base de la evidencia recogida en 2021, lo situaría en torno a 1% de mayor inflación”.

Con todo, el decano de la Facultad de Administración y Negocios de la Universidad Autónoma, Rodrigo Montero, apuntó que “lo que hoy estaría condicionando la trayectoria futura más probable para la tasa de inflación en nuestro país es hasta qué grado el conflicto geopolítico entre Rusia y Ucrania se extiende en el tiempo y con qué profundidad (…) esto va a seguir presionando al alza el precio del petróleo y del gas, y en consecuencia, también la inflación en todo el mundo”.

“Si se llega a aprobar un quinto retiro, probablemente, gran parte de la liquidez se ahorrará, por lo que no veo importantes presiones, comparado al efecto del petróleo, por ejemplo, por ese lado”, agregando que “la estimación –de la inflación por un nuevo retiro- sería un par de décimas solamente. Digamos que en 12 meses la inflación podría subir a 5,5-5,7%”.

¿Cuánto demoraría retornar al rango meta de 3%?

Lo que sí, las secuelas de un eventual nuevo 10% vendrían por el lado de la persistencia inflacionaria, Así, Lehmann prevé que “de manera de asegurar la convergencia de la inflación a 3%, el Banco Central sería aún más agresivo en alzas en la tasa de política. No tengo dudas de que la autoridad monetaria haría todo lo necesario para controlar la inflación, entendiendo el elevado costo en bienestar que implica”.

Adicionalmente, advirtió que esta medida, de aprobarse, “conlleva un nuevo golpe al mercado de capitales, ya debilitado por los tres retiros previos, presionando al alza las tasas de interés de largo plazo, comprometiendo aún más el crecimiento de largo plazo (…) tampoco contribuye a recobrar la confianza, severamente dañada por el populismo y la polarización”.

En ese sentido, Montero destacó que “la economía chilena tiene ciertos mecanismos, como la UF por ejemplo, que generan cierta inercia inflacionaria, ello puede hacer difícil una convergencia rápida. Los salarios además, se ajustan mirando la inflación pasada, no la inflación esperada, lo que también hace que la inflación tenga más inercia”.

García, en tanto, también pronostica que “sería cada vez más difícil” retornar al rango meta, ya que “presiones adicionales a la inflación seguirían alimentando las expectativas, sobre todo si se considera que a uno y dos años de plazo ya se encuentran desancladas. Un nuevo retiro daría un impulso adicional al consumo y además depreciaría la moneda local, en un contexto en que además existen presiones inflacionarias del escenario externo a través de mayores precios de los alimentos y combustibles”.

/psg