Esta semana un joven contertulio espetó: “los tiempos que estamos viviendo son ´de miedo´, se presiente que algo negativo va a suceder”. Los argumentos fueron… violencia, inseguridad, Convención, total desgobierno… Le resultaba apocalíptico que “La Copia Feliz del Edén” se estuviera transformando en “La Puerta del Infierno” de la Divina Comedia… recordando un verso de la obra: “… por aquí se va a la ciudad del llanto… abandona toda esperanza si entras aquí”.

La Convención y su ligadura con el gobierno fue el argumento central. Una Convención que, al igual que el doctor (Victor) Frankenstein, quien quiso crear “un cuerpo” con pedazos de distintos “cadáveres”, avanza sin contrapesos en “la creación” de una nueva Constitución sobre la base de remilgos de “colectivos” de dudosa representación y capacidad.

Por lo mismo, cuesta entender que el gobierno se haya “casado”, sin más y de buenas a primeras, con el mamarracho que se está “cocinando” en el quirófano de la Convención, engendro tan repulsivo como el monstruo de Frankenstein, incluso antes de estar terminado.

La pregunta que surge es… ¿Por qué el gobierno asume, con respecto a la Convención, la decisión de quedar vinculado, sí o sí, con el proyecto que de ella resulte y con la suerte del plebiscito de salida?

Si es el todo por el todo… ¿Por qué lo hace…? Si las encuestas están diciendo que se va a rechazar la propuesta de la Convención… ¿Es que están tan seguros que van a ganar?… ¿Será que harán lo que sea necesario, para que gane el Apruebo? O, ¿sencillamente, como no tienen sentido de lo que significa la responsabilidad de ser gobierno, piensan que se trata de una asamblea más de Centros Universitarios?

La posición del Gobierno está clara; lo confirman las declaraciones de la ministro Sichel, las validaciones de la ministro Vallejos y la posición del propio Presidente. La decisión es “amarrarse” con firmeza a la Convención… por lo mismo, se equivocan quienes creen que lo dicho se trata de una u otra “salida de madre” de alguna autoridad gubernamental…

También se equivocan quienes denuncian a voz en cuello que la llamada del gobierno a apoyar el Apruebo es una inaceptable intervención política. ¡Que lo es, lo es!, pero no lo van a impedir, lo seguirán haciendo descaradamente… porque la inmoralidad política y la falta de ética democrática son conductas propias de la izquierda.

El gobierno ha apostado… veremos si su suerte, ya bastante exigua, lo acompaña… porque si cae la propuesta de la Convención se verá muy, muy, muy complicado, para afrontar el resto del período (tres años y medio); le pasará lo del doctor Frankenstein: el monstruo, que ha ayudado a crear se habrá vuelto en su contra.

Al terminar nuestra tertulia esta optimista pluma tatareó esa vieja canción del folclor… “vamos amarraditos los dos…” agregando; “el gobierno y la convención van amarraditos los dos… y, como Frankenstein, serán arrastrados por su propio monstruo”.

Cristián Labbé Galilea