Y como (casi) todo en la vida está relacionado, el destino de la Convención parece intrínsecamente ligado al gobierno y viceversa. Lo decía Ascanio Cavallo el domingo, es una “fusión genética”. Y pese a que el presidente trató de desdramatizar el voto de Rechazo a la futura propuesta constitucional –algunos dirán estratégicamente y otros, error estratégico-, al sugerir que el gobierno está preparado para todos los escenarios e insistir que cualquier opción es legítima –lo que por obvio, no deja de ser relevante- el hecho es que uno y otro, Convención y gobierno, son –como lo ponía Max Colodro- siameses inseparable. Y volviendo a Cavallo, al final “ha dejado de ser una paradoja que el gobierno puede ser un lastre para la Convención y no solo al revés”.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera Por Juan Paulo Iglesias

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