Santa Cruz de la Sierra, una de las principales ciudades de Bolivia, vivió el fin de semana una jornada de violencia, con choques callejeros entre oficialistas y opositores y saqueos de dos oficinas de sindicatos afines al gobierno.

La ciudad ubicada en el llano del país, controlada por la oposición de derecha, cumple 21 días de protestas con cortes de calles, avenidas y caminos interdepartamentales para exigir al gobierno de Luis Arce que realice anticipadamente un censo de población planeado para 2024.

La región opositora exige el censo para actualizar su representación legislativa y la cantidad de fondos estatales que recibe, al considerar que existe una cantidad de habitantes superior a la que maneja la última estadística oficial.

Durante la mañana, vendedores y choferes del servicio público marcharon por una avenida de la ciudad para exigir que se suspendan los bloqueos de calles y vías. Su movilización se topó con piqueteros opositores y se produjeron enfrentamientos con piedras, palos y petardos, informa la agencia de noticias AFP.

Vecinos se organizaron con ayuda de jóvenes ligados al comité cívico de Santa Cruz, un conglomerado civil-empresarial, e hicieron retroceder a los manifestantes oficialistas.

La policía antimotines intervino lanzando gases lacrimógenos para dispersar las manifestaciones.

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