Cuando las columnas de tropas rusas comenzaron a entrar en Ucrania hace casi dos meses, Estados Unidos y sus aliados empezaron a suministrar a Kiev armas y equipos para lo que muchos esperaban que fuera una guerra corta: rifles de francotirador, cascos, botiquines, comunicaciones encriptadas, muchas balas y los misiles portátiles Stinger y Javelin que rápidamente se convirtieron en íconos del conflicto.

Desafiando los pronósticos, Ucrania mantuvo su capital y empujó a Rusia desde el norte.

Ahora, mientras el Kremlin cambia de marcha y comienza un esfuerzo concertado para capturar el este de Ucrania, Washington y sus aliados están moviéndose también, luchando por suministrar a Ucrania armas más grandes y más avanzadas para defenderse en una guerra de fondo.

Occidente se centra en el envío de armas de mayor alcance como obuses, sistemas antiaéreos, misiles antibuques, drones armados, camiones blindados, vehículos de transporte de personal e incluso tanques, el tipo de armas que el presidente Joe Biden dijo que estaban adaptadas para detener “el asalto más amplio que esperamos que Rusia lance en el este de Ucrania”.

“El suministro constante de armas” ayudó a “asegurar que Putin fracasara en sus objetivos bélicos iniciales de conquistar y controlar Ucrania”, dijo Biden la semana pasada. “No podemos descansar ahora”.

Luego, el martes, tras una videollamada con aliados, Biden dijo a los periodistas que Estados Unidos enviaría más artillería a Ucrania.

Se espera que anuncie un nuevo paquete de ayuda militar para Ucrania en los próximos días, según una persona informada acerca de sus planes. El monto de la ayuda estará a la par del paquete de 800 millones de dólares en armas y artillería que se anunció la semana pasada, dijo esta persona.

Restos de bombas en la localidad de Ivanivka en la región de Chernihiv, Ucrania, este miércoles. Foto: EFERestos de bombas en la localidad de Ivanivka en la región de Chernihiv, Ucrania, este miércoles. Foto: EFE

Los riesgos

Pero la estrategia conlleva un riesgo notable: enemistarse con Rusia hasta el punto de desencadenar un conflicto internacional más amplio.

Rusia envió recientemente una advertencia formal a Estados Unidos, diciendo que las entregas occidentales de los sistemas de armas “más sensibles” a Ucrania podrían traer “consecuencias impredecibles”.

Los funcionarios estadounidenses afirman que la advertencia demuestra que las armas que se envían están haciendo una gran diferencia en el campo de batalla.

Así que, al menos para Washington, la preocupación por el suministro de armas que Rusia podría considerar “escalada” ha disminuido, al igual que la preocupación inicial de que Ucrania utilice armas de mayor alcance, como cazas, para atacar a Moscú y desencadenar una guerra mayor.

Los funcionarios de Washington debaten ahora sobre la cantidad de información que deben proporcionar a los ucranianos sobre las bases en el interior de Rusia, dado que los ucranianos ya realizaron pequeñas incursiones con helicópteros en los depósitos de combustible rusos.

La Casa Blanca también se abstuvo de suministrar algunas armas que podrían golpear a las fuerzas rusas al otro lado de la frontera, como artillería de cohetes, aviones de ataque terrestre y aviones no tripulados de mediano alcance.

Algunos sostienen que los estadounidenses están siendo demasiado cautelosos.

“Hace siete semanas, estaban discutiendo sobre si dar misiles Stinger -¿hasta dónde eso parece tonto ahora?”, dijo el teniente general retirado Frederick B. Hodges, antiguo comandante del ejército estadounidense en Europa. “Nos han disuadido por un miedo exagerado a lo que podría pasar”.

Preocupación de Alemania

La ansiedad por la posibilidad de provocar una guerra más amplia persiste entre algunos aliados de la OTAN, más visiblemente Alemania, a la que le preocupa que el suministro de vehículos de combate de infantería Marder, considerados como uno de los mejores vehículos blindados del mundo, pueda ser percibido por Rusia como que Berlín y la OTAN se convierten en participantes de la guerra.

Robert Habeck, influyente ministro del nuevo gobierno alemán, dijo que suministrar tanques sería una escalada y debería ser una cuestión de consenso dentro de la OTAN y la Unión Europea.

“Las armas pesadas son sinónimo de tanques, y todos los países de la OTAN las han descartado hasta ahora para no convertirse ellos mismos en objetivos”, alertó.

Pero se trata de decisiones soberanas -no de la alianza- y Washington y numerosos aliados están enviando ese tipo de armamento de todos modos, concentrándose en el suministro de armas de la era soviética que los ucranianos saben utilizar, junto con armas occidentales que los ucranianos pueden absorber con bastante facilidad.

Rusia está atacando a Ucrania sin pausa, lo que complica el flujo de estas nuevas armas desde las fronteras occidentales de Ucrania con Polonia, Rumania y Eslovaquia hacia la batalla en el este.

Esto supone otro riesgo: que los ataques rusos se desvíen también a través de la frontera ucraniana y alcancen a los países de la OTAN, “cada centímetro” de los cuales Biden ha prometido defender militarmente.

El desarrollo de esta carrera logística podría determinar el resultado de la guerra.

Las fuerzas rusas, que sufrieron una vergonzosa retirada del norte de Ucrania y de los suburbios de la capital, Kiev, se están reposicionando para lo que el Kremlin y los funcionarios ucranianos llaman una ofensiva fundamental para tomar el este de Ucrania.

Soldados ucranianos entrenan a civiles para resistir el ataque de Rusia, a fines de marzo. Foto: APSoldados ucranianos entrenan a civiles para resistir el ataque de Rusia, a fines de marzo. Foto: AP

A diferencia de muchas de las batallas anteriores, se espera que ésta incluya más batallas de tanques en campo abierto, más artillería de largo alcance y más drones armados.

Operaciones en secreto

El esfuerzo occidental es extenso y costoso, con hasta 30 países, no todos ellos miembros de la OTAN.

Ahora se trata de conseguir que los países con tanques, artillería y quizás incluso aviones de combate de la era soviética los provean a Ucrania, con la promesa de que Estados Unidos los compensará a cambio, con armas más modernas de fabricación occidental.

Hay una necesidad especialmente acuciante de proyectiles de obús estándar del bloque soviético de 152 milímetros, ya que la OTAN utiliza un proyectil diferente, de 155 milímetros.

Estados Unidos también acordó entregar algunos obuses de 155 milímetros, junto con 40.000 cartuchos correspondientes, al tiempo que trata de comprar munición estándar soviética a los países que la utilizan, incluidas naciones fuera de Europa, como Afganistán e incluso India, un antiguo comprador de armas rusas.

Pero eso no es suficiente, argumentó Hodges. “Todavía no estamos pensando en grande”, dijo. “Todavía no estamos pensando en términos de que Ucrania gane”.

A diferencia de la primera parte de la guerra, cuando muchos países parecían competir para anunciar lo que estaban entregando a Ucrania, la carrera actual se lleva a cabo en gran medida en secreto.

Gran parte de la coordinación, incluida la forma de hacer llegar el material a Ucrania, se realiza a través del Mando Europeo de Estados Unidos, o EUCOM, con sede en Stuttgart (Alemania), y a través de un Centro de Coordinación de Donantes Internacionales, de nombre poco llamativo, creado con los británicos.

El mando dijo que a principios de marzo estableció un “centro de control” para coordinar las armas y la ayuda humanitaria “de todo el mundo” para Ucrania. Pero se negó a discutir los detalles.

El Pentágono dio una pista, diciendo que el Departamento de Estado había autorizado transferencias a Ucrania de equipos defensivos proporcionados por Estados Unidos desde más de 14 países este año.

Municiones de largo calibre, junto a un tanque ruso destruido en Irpin, en las afueras de Kiev, días atrás. Foto: APMuniciones de largo calibre, junto a un tanque ruso destruido en Irpin, en las afueras de Kiev, días atrás. Foto: AP

Pero las naciones están tratando de no anunciar a Moscú exactamente lo que se está proveyendo. Francia dice que suministró 100 millones de euros en equipo militar a Ucrania, sin especificar lo que ha enviado. Algunos países no quieren provocar al oso ruso.

Un claro ejemplo fue la confusión sobre los informes de que Polonia había suministrado más de 100 tanques T-72 y T-55 de la era soviética a Ucrania. Polonia se niega a confirmar tal envío.

No todos los países son tímidos. El gobierno checo dice que suministró a Ucrania tanques T-72 y vehículos blindados BMP-1, mientras que el gobierno eslovaco hizo un gran alarde de provisión de un sistema de misiles antiaéreos S-300 de la era soviética.

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