En una situación de guerra –para ganarla– hay que alinearse con quien dirige la guerra, en este caso el Gobierno, las FF.AA y todos los Patriotas que arriesgan sus vidas mientras nosotros estamos preocupados y distraídos con la foto que se sacó el Presidente Piñera en el monumento del General Baquedano. Siempre dispuestos a buscar el detalle o un pequeño error para descalificar una gran labor.

El Ministro de Salud, tiene todo nuestro apoyo. Es fácil criticar cuando se está a la retaguardia, mientras –cómodamente– me tomo una copa de vino en la terraza de mi departamento. Él, está en la primera línea. A bayoneta calada. Arriesgando su delicada salud, la de su esposa y familia. Tomando decisiones que no serán comprendidas por todos. Menos, por aquellos que sólo piensan en su comuna, su familia o quizás, en qué otros intereses particulares. Él, está velando por Chile, sabe que habrán heridos y muertos, pero no ganará a lo Pirro. Ganará a lo Baquedano.

El Ministro Jaime Mañalich, podrá no caerme bien, podrá ser amigo de los traidores de las FF.AA., pero es el hombre indicado, en el momento que vive Chile. Si pudiera, lo nombraría como el General de Sanidad que está ganando el combate al covid 19, cooperando –responsablemente– a preparar el segundo frente que se nos abrirá en unos meses más: la batalla contra la recesión.

Todos sabrán lo difícil que es publicar esta carta. Para ello, hay que luchar contra esa misma prensa que nada dijo cuando un guardia del Banco del Estado, el 13 de abril pasado, fue asesinado fríamente de un balazo en la cabeza por el integrante del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR). El guardia, un Patriota olvidado y desconocido por nuestra enferma sociedad, era casado y con tres hijos. El mirista asesino, es un extorsionador y secuestrador que fue condenado en Brasil. Solo faltaría averiguar si es cierto que recibe un sueldo por falso exonerado político. Algo que un sector de la prensa no se encargará de averiguar. Atacar al Ministro Mañalich vende más y le es más útil a sus propósitos políticos.

 Christian Slater Escanilla.

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